Dalia Villatoro
La Trinitaria, Chis.- El conflicto entre evangélicos y católicos en el ejido Santa Rita, cercano a la frontera con Guatemala, resurgió en las últimas horas. Ambas partes se culpan de no “respetar acuerdos”, pero la mayoría impuso castigo contra ocho familias de protestantes que en les cortaron el servicio de energía eléctrica y agua potable.
Mientras que las familias evangélicas representadas por Adán Aguilar, aseguran que las acciones en su contra se dan “por la ineptitud del gobierno del Estado para resolver la intolerancia religiosa que persiste en el ejido”, los católicos se defienden y alegan que sus adversarios “no cumplen” con acuerdos tomados en asambleas generales.
Mientras que las familias evangélicas representadas por Adán Aguilar, aseguran que las acciones en su contra se dan “por la ineptitud del gobierno del Estado para resolver la intolerancia religiosa que persiste en el ejido”, los católicos se defienden y alegan que sus adversarios “no cumplen” con acuerdos tomados en asambleas generales.
Adán Aguilar, líder de los evangélicos denunció que “sin motivo alguno”, más de 300 católicos radicales encabezados por el comisario ejidal Antoni
o Hernández Aguilar y el agente municipal Rolando Aguilar Hernández, “se juntaron y fueron a las bombas de agua y luz para dejarnos sin el servicio”.
Sostuvo que, “los católicos han insistido para que cooperemos para sus festividades religiosas. Son intolerantes quieren que cooperamos a la fuerza para que arreglen su templo”.
En tanto, una autoridad ligada al grupo católico expuso que el pasado lunes había una reunión a las 11:00 horas, en la Subsecretaria de Gobierno, en Comitán, a unos 20 kilómetros de distancia, para tratar de resolver esta añeja problemática pero los evangélicos no acudieron.
La molestia de los católicos habría aumentando luego de que se enteraran que los evangélicos se fueron a comer a un mercado, por lo que tuvieron que esperar hasta las 13:00 horas.
Los católicos afirman que los evangélicos usan como pretexto que son hostigados por practicar una creencia distinta a la de ellos, para no aportar cooperaciones económicas en beneficio del ejido, pero que nada tiene que ver con festividades religiosas.
Acusan a los evangélicos de no querer dar la cuota que les corresponde por el servicio de luz, agua, arreglo de caminos y deberle al ejido una fuerte suma económica.
Funcionarios del gobierno del Estado tratan de resolver el conflicto, mientras que agentes de la Policía Estatal Preventiva (PEP), resguardan el ejido para evitar cualquier tipo de confrontación.




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