Comitán, Chis; 5 de junio.- “La Iglesia autóctona no se construye, se vive”, dice sin rodeos el sacerdote Ramón Castillo, que durante 26 años ha ofrecido servicios religiosos en la propia lengua de los tojolwinik'otik, “hombres legítimos o verdaderos”, de Las Cañadas de Chiapas.
“La Iglesia autóctona no se construye, se vive: ¿Cómo? Viviendo entre la gente. Aceptando que a Dios se le puede alabar y adorar en tojolabal, tzeltal, tzotzil. Que los sacramentos se celebren en propia lengua de la comunidad”, explica.
Agrega que la Iglesia autóctona busca la recuperación de la palabra y “lo que se llama la construcción, es reconocer el derecho que tiene cualquier pueblo, que tienen los indígena para alabar a Dios en su propio idioma”.
Como ejemplo pone la carta Hechos de los Apóstoles, escrito por Lucas, donde todos entendían el mensaje de la Palabra, a pesar de los diferentes idiomas en que predicaban los seguidores de Jesucristo. “Esto, dice Castillo, es la Iglesia autóctona”.
Castillo que está al frente de la Misión Tojolabal de la diócesis asegura que Iglesia autóctona es darle el derecho de un pueblo a tener su propia Iglesia de acuerdo a su idiosincrasia y su cultura.
A pesar que el Vaticano aprobó el año pasado realizar la liturgia en los idiomas tzeltal y tzotzil, en la diócesis de San Cristóbal de las Casas, que tiene un área de influencia en 42 municipios y 60 por ciento indígenas, la liturgia se celebra desde 1975 y 1976 en las lenguas madres.
Fue el obispo Felipe Arizmendi Esquivel, que se preocupó y presentó los rituales, como son los siete sacramentos ante el Vaticano, para que se ofrecieran en las lenguas mayas.
Al poco tiempo llegó una delegación de Roma a la diócesis y observó como se realizaban los servicios en tzotzil y tzeltal y lo aprobó. “Les pareció muy bien”.
Por ahora sólo dos idiomas mayas están autorizados por el Vaticano, pero aun falta el tojolabal y el chol, el primero que se habla en los municipios de Comitán, Las Margaritas, La Independencia y Altamirano, y el otro, en la zona norte de la entidad.
En entrevista, el párroco establece que la Iglesia autóctona no se ha dado por concesión, sino por el derecho que tienen los pueblos originales.
“Faltan sacerdotes autóctonos porque sólo hay seis indígenas, pero para ser autóctono no basta ser indígena, hay que vivir con ellos, con los tzotziles, tojolabales, tzeltales, choles…”, dice.



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