viernes, octubre 01, 2010

"La tierra zumbaba": Cuenta sobreviviente de alud

Ángeles Mariscal

Tuxtla Gutiérrez, Chis., 30 de septiembre. “Se escuchó como un rayo y que la tierra zumbaba, luego se fue la luz, a obscuras salí de mi casa, pero mi hija y su familia quedó adentro, entonces cayeron los árboles y la tierra sobre la casa. Ahí quedó muerto mi nieto Ángel de dos meses de edad”, narró Eréndira Méndez Cruz, sobreviviente del aluda que mató a 16 personas en la comunidad Reforma y Planada, del municipio de Amatán. La mujer y las personas que resultaron heridas fueron trasladados a un hospital de esta capital.

En Reforma y Planada es un pequeño poblado ubicado en la sierra del norte de Chiapas, habitado por poco más de mil pobladores, que según el catálogo de comunidades de la Secretaría de Desarrollo Social, tiene un grado de marginación alto.

En uno de los extremos de la comunidad, debajo de una ladera donde Román Gómez Hernández sembraba maíz y café, la familia Cruz y la familia Gómez construyeron sus viviendas, todas de tablas de madera y techos de zinc.

En ese lugar, aproximadamente a las 8 de la noche del pasado martes 28 de septiembre, en medio del ruido de la lluvia que caía en la región desde dos días antes, “escuchamos como un trueno, luego la tierra empezó a zumbar, y cuando salía a ver, los postes de luz iban cayendo, luego todo quedo en la obscuridad, yo solo sentía que la tierra me iba a arrastrando y gateando escapamos del lodazal…pero mi familia quedó adentro”, explicó Eréndira Méndez Cruz.

La mujer explicó que su mamá de nombre Rosalía, su hermano Raúl y su sobrino del mismo nombre, de seis años de edad, quedaron sepultados. “Sólo pudimos sacar a mi cuñada y otros tres sobrinos”.

Historias semejantes narraron María de la Luz Gómez y Panfila de la Cruz, todos pertenecientes a la misma familia, cuyos ancestros llegaron a poblar la zona a mediados del siglo pasado.

“Nosotros nos ganamos la vida sembrando maíz y frijol, pero la tierra no es nuestra, la alquilamos con los pocos que tienen terreno. Nuestros maridos se alquilan como jornaleros por 60 pesos al día, y algunos se van a trabajar a Villa Hermosa. Por eso ahora pienso que será de mis tres sobrinos y mi cuñada que quedó viva”, lamenta la mujer, mientras cuida a dos de sus hijas, que también resultaron heridas por el alud.

En el hospital “Vida Mejor” de esta capital, ocho de ellos con heridas de gravedad, principalmente por fracturas en diversas partes del cuerpo. Ellos son María Sánchez Castellanos, de 18 años; María de la Cruz Méndez de 37 años; Margarito Mazariegos Ruiz, de 25 años; Dolores de la Cruz Méndez de 48.

También Idaly Méndez Cruz de 17 años, Jerónimo Ruiz Hernández de 23; Francisco Morales Pérez de 27 años; Florinda Jiménez Domínguez de 21 años; y Eva Morales Morales de 19 años.



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