viernes, octubre 01, 2010

Inhuman a las 16 personas en Amatán

Amalia Avendaño

Amatán, Chiapas, 30 de septiembre.-Con la presencia de pobladores de diversas comunidades se llevaron a cabo las honras fúnebres de las 16 víctimas fatales del desgajamiento de un cerro en el municipio de Amatán, en Chiapas.

Los sobrevivientes a quienes las autoridades han planteado reubicarse fuera de la población rodeada por montañas, relataron el terror del momento en que la furia de la naturaleza arrastro junto con sus viviendas a hombres, mujeres y niños, y la desesperación de rescatar a quienes estaban vivos bajo lodo, piedras y troncos.

Aproximadamente a las 8 de la noche, “Se fue la luz, tembló, se sintió que se movió la tierra y vino el caos, escuche los gritos de la gente cuando los venía arrastrando la tierra con todo y casa”, asi es como recuerda el principio de esa noche la enfermera Patricia Osorio Martínez, encargada de la clínica de salud en la comunidad Reforma y Planada, de Chiapas.

“Escuché gritos de la gente cuando los venía arrastrando la tierra con todo y casa. Gritos de auxilio, en la tierra y el lodo, piedras, lodo, varillas, sólo a Lilia de cinco años, pudimos rescatar”, explica la especialista quién atendió a los sobrevivientes en medio de la oscuridad con el apoyo de una enfermera y dos tecnicos en salud pero sin más recursos que un equipo de primeros auxilios.

“Bañábamos a los pacientes porque venían llenos de lodo, suturabamos con lo que tuviéramos. Nadie durmió”, finalmente pudieron mantener vivos hasta la mañana siguiente cuando llegaron refuerzos médicos a 16 personas.

Pese a los esfuerzos, la doctora egresada de la Universidad Autónoma de Tabasco, lamentó la muerte de Rosalía Méndez quien “rescataron viva, murió conciente, se sentía bien, pero en una hora se agravó y no había manera de trasladarla” porque la lluvia bloqueo los caminos.

Feliciano Gómez López de 82 años, de los más ancianos del pueblo fundado hace 100 años asegura que jamás había pasado algo similar y que una corazonada salvó su vida y la de su esposa segundos antes del desastre.

“Un día anterior llovió como nunca, Salí a la guarnición de la casa y oí un tronido como de rayo, algo así como un disparo que se regó en el espacio, y un minuto después comenzó a llover más recio. Saqué a mi señora, le dije: no te duermas porque algo va a pasar”, le dijo.

Al regresar, agrega, “me paré en la puerta cuando ví un árbol que se venía, corrimos, a diez metros de mi casa oí un grito espantoso de una señora Audina que es familia de nosotros, ya no la vimos jamás, era un grito de desesperación pero a esa hora ya venía el lodo”.

“Vi que se fue la tiendita de mi vecino Asunción Gómez, cómo cayo y arriba los árboles estaban como atorados, a algunos los agarró distraídos porque estaban encerrados por la lluvia y cuando vinieron a ver el deslave estaba sobre ellos”.

En ese momento “pense en mis familiares que estaban bajo la tierra ahí quedaron sepultados, me dio tristeza y miedo. Pense se iba a desgajar este otro cerro y dije :aquí vamos a morir todos. No había quién nos salvara”, expresó Leonides Julián Hernández, de 75 años.

Rumualdo Gómez Villegas, de 74 años explica que el pueblo entero de 314 familias se coordinó para rescatar heridos y fallecidos y buscar ayuda.

“Con miedo, comenzaron a sacar los cadáveres, una niña pedía que la rescataran. Fue realmente espantoso. Eso contemplé y no volvemos todavía porque nunca habíamos visto nada de esto. No sabemos porqué pasó, sólo porque llovió mucho y se aflojó la tierra”.

Después de estabilizar a los 16 heridos, la labor en la clínica fue con los cadáveres que la comunidad logró rescatar durante la noche fatal, “bañarlos, asearlos, embalsamarlos y tenerlos listos para que cuando el gobernador llegara los encontrara en óptimas condiciones de verlos”

Al medio día llegaron los ataúdes enviados por el gobierno, donde fueron colocados los cuerpos de 8 adultos, 5 niños y 3 bebes, “bañados aseados y vestidos con ropa que les regalaron los vecinos, porque las familias se quedaron sin nada”, dice Osorio Martínez.

El gobernador Sabines informó solamente el 40 por ciento del territorio de la comunidad de mil 200 habitantes es segura para habitar, por lo que se efecturará un estudio para determinar la reubicación del resto de las viviendas con el consenso de los pobladores.



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