jueves, agosto 12, 2010

Desde Los Altos

Fredy López Arévalo

El corresponsal del diario Reforma, Martín Morita, entrevistó ayer al presidente municipal de San Cristóbal de Las Casas, Mariano Alberto Díaz Ochoa, sobre la destrucción de las montañas que bordean la colonial ciudad, porque la constructora Peje de Oro, de su propiedad, está involucrada. El alcalde negó que así sea. Dijo que él no posee ningún banco de arena y grava. En cambio acusó a la presidenta electa, Victoria Cecilia Flores Pérez, dueña de una maderería, de ser la ecocida. En los mejores términos los dos participan de negocios que atentan contra el medio ambiente. En el primer caso, se trata de la explotación de recursos naturales no renovables, y en el segundo de otros que sí pueden recuperarse, mediante la reforestación, o el que puede ser cultivado para su aprovechamiento. Ignoro el caso de Cecilia Flores Pérez, presidenta municipal electa de San Cristóbal de Las Casas. Pero apena el domingo pasado, Martín Morita publicó en el diario Reforma un reportaje sobre la devastación de las montañas de San Cristóbal de Las Casas por la tala inmoderada de sus bosques y la extracción inmisericorde de arena y grava. Inculpó al alcalde y a su hermano y al ex candidato del PRI a la presidencia municipal, Víctor Isaac Ramos Herrera. Yo esperaría que su reportaje atraiga la atención del gobierno federal, y que de inmediato dependencias como la Semarnat y la Profepa detengan la devastación dce las montañas, y finquen las responsabilidades pertinentes. Es necesario sentar un precedente, más aún cuando se ha actuado con tanta impunidad. Veremos… El que pide a gritos que Soriana y City Club volteen los ojos a su municipio es el presidente municipal de Comitán, Eduardo Ramírez Aguilar. Sabe lo que representa el flujo de 200 o 300 millones de pesos para la economía local, la generación de unos 800 empleos directos en la etapa de construcción, y el dinamismo económico que imprimiría en esa localidad un nuevo centro comercial. Por eso levanta la mano y se hace escuchar, mientras en San Cristóbal de Las Casas se alienta la inconformidad, y el alcalde saliente, Mariano Alberto Díaz Ochoa, prefiere aplazar la toma de decisiones, para autorizar la permuta de una fracción de terreno de uso deportivo, por otro donde se ofrece un complejo más moderno y equipado, y la alcaldesa electa, Victoria Cecilia Flores Pérez, evade asumir una postura pública frente a la propuesta, por la inconformidad que se ha alentado entre las ligas deportivas municipales y otros sectores minoritarios, como el Consejo Ciudadano, y el presunto “costo político” que podría representar para su imagen pública. Claro, en su calidad de presidenta de la Canaco local le tocó oponerse a la apertura de Aurrera y Sams Club por el presunto quebranto que ocasionaría a los pequeños y medianos empresarios, principalmente del ramo abarrotero. Pero nada de esto ha sucedido. Entiendo que su empresa familiar, maderería Los Pinos, si resentiría un duro golpe si Home Depot abriera una sucursal en San Cristóbal de Las Casas, pero porque están acostumbrados a altos márgenes de ganancias y a la falta de competencia y por tanto de competitividad. Pero eso no perjudica al público consumidor, sino por el contrario, ya que una puerta de madera que cuesta tres mil pesos en la maderería Los Pinos, en Home Depot suele costar mil 100 pesos… Es lo mismo que pasaría con la llegada de más centros comerciales. Por eso la resistencia y la protesta, porque son muchos los intereses que afectan, fundamentalmente de los grandes abarroteros o mayoristas, que surten a los pequeños tendejones de San Cristóbal de Las Casas y los municipios aledaños. Es como si llegarán grandes cadenas hoteleras y Mario Uvence ya no pudiese rentar sus habitaciones a cuatro mil pesos la noche, o si capitales foráneos decidieran invertir en un moderno centro de convenciones y Francisco Pedrero ya no pudiese facturar 17 mil 500 pesos por día la antigua “Casa Mazariegos”… es evidente que se están afectando intereses creados, y es lógico que reparen y que alienten la inconformidad, pero de eso a que no se vayan a concretar las inversiones hay un mundo de diferencia, porque un gobernante tiene que velar, antes que nada, por el interés de las mayorías, si es posible sin afectar los intereses locales, pero si estos lo alientan, se debe pasar por encima de ellos, porque es mucho más lo que está en juego, y no solo hablo de la certeza y la certidumbre que hay que brindar a los capitales foráneos, sino y sobre todo, el desarrollo económico de la región y la generación de empleos. Claro que hay que buscar los consensos necesarios, que hay que generar un clima favorable para las inversiones, que hay que sensibilizar a la población sobre los beneficios que la apertura de Soriana y City Club traerán en empleo y desarrollo económico para el municipio, pero sobre todo, hay que convencer a los que se oponen de las ventajas que representará para el municipio y para las ligas deportivas municipales un complejo deportivo nuevo y mejor equipado que el que se tiene y se quiere permutar… El presidente municipal Mariano Alberto Díaz Ochoa tiene que hacer su trabajo, y la presidenta electa, Cecilia Flores Pérez, también. Se trata de los intereses del municipio… y si no, ya vimos que otro más listo y sin tantas telarañas en la cabeza, como el presidente municipal de Comitán, Eduardo Ramírez Aguilar, ya levantó la mano.



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