Las Margaritas, Chis; 19 de febrero.- “No queremos que se derrame sangre entre evangélicos y católicos”, consideró un líder protestante que suscribió el acuerdo de convivencia que pone fin a siete años de intolerancia religiosa en la comunidad 20 de Noviembre.Después de siete años de vivir confrontados, los católicos y evangélicos de cuatro denominaciones pusieron a sus diferencias y prometieron transitar como “uno solo” en la búsqueda de sus problemas y el desarrollo de esta comunidad enclavada en La Cañada Tojolabal.
Joselino Álvarez Méndez, de la iglesia Renovación en Cristo, fue expulsado de la comunidad el 17 de mayo del 2003, cuando renunció al catolicismo, consideró que ayer viernes “fue un día muy grande para nosotros los evangélicos”.
No era para menos, porque el poblado 20 de Noviembre, estaba considerado como uno de los lugares, de mayor incidencia de intolerancia religiosa.
Sin embargo, después de un año de negociación entre organizaciones sociales, instituciones gubernamentales y las iglesias, los católicos y evangélicos aceptaron vivir en armonía.
Así, a partir del viernes, la Iglesia Renovación en Cristo, Iglesia Evangélica Pentecostés, Iglesia Evangélica Asamblea de Dios y Adventista del 7º Día, pueden realizar campañas y cultos en la vía pública y el ingreso de pastores deja de restringirse.
Álvarez Méndez rememoró que cuando renunció al catolicismo fue echado por la asamblea y durante un año estuvo desarraigado de su poblado, igual que siete familias más.
Fue hasta el 27 de diciembre del 2004, que las autoridades comunitarias permitieron su regreso, pero debieron pasar más de cinco años para que pudiera ejercer su derecho de libertad religiosa.
Elías Jiménez Jiménez, de la iglesia Adventista consideró que ahora las más de tres mil personas mayores de edad de 20 de Noviembre, pueden “decidir en qué quieren creer”.
Octavio Vázquez Luna, de la Iglesia Pentecostés, rememoró que durante varios años tocaron puertas de oficinas gubernamentales para pedir libertad de culto en la comunidad, pero después al fin de “muchas vueltas”, el viernes lo calificó como un “grandioso día”.
En siete años, dijo, estaba prohibido el ingreso de pastores y no se podían realizar cultos en la plaza central de la comunidad.
José Guillermo Pérez Jiménez, de la organización “Che Guevara” y militante del Partido del Trabajo (PT), consideró que es el momento de detener las expulsiones por motivos religiosos.
“Es justo que las personas puedan tener la libertad total de creer en lo que quiera”, agregó.
Al evento de la suscripción de la firma del acuerdo participaron funcionarios del gobierno estatal y municipal, dirigentes religiosos, catequistas y líderes de organizaciones sociales.




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