jueves, febrero 11, 2010

B’JALTIK (Muchos Caminos)

F. Darinel

Por los caminos del Sur,

Hay rosas, voces y estrellas

Son canciones y doncellas

Bajo una lato cielo azul.

Manuel Macedonio Reynoso

“INTEMPORAL; DE SIEMPRE”

LOS CAMINOS DE HOY

Aclaración

Hace cuatro años escribí, para Ustedes, amables lectores y para este mi entrañable “MERIDIANO 90”, un intento de crónica acerca de “La entrada de flores del diez de febrero”, “entrada de flores” que por el impulso que ahora le ha dado el joven y “pileño” alcalde –faltaba más- Eduardo Ramírez, ha sido engrandecida, mayormente dignificada y más atendida; cual debe de ser. “Entrada de flores”, en donde en esta ocasión marchó la Banda Musical del Ayuntamiento y la no menos hermosa, naciente y pujante Banda de Música del COBACH Plantel 10, o como las nombran los gringos “The Big Band”, o “The Big Orchestra”.

Bien me comentó nuestro director, “estas cosas son intemporales” y por esa razón y por ver cuánto ha variado nuestra más famosa “entrada de flores”, aquí lo que apareció en el número 0287, del año 2 de edición de este rotativo:



“LA ENTRADA DE FLORES DEL DIEZ”



La espera

El calor a casi 25 grados centígrados, en el ambiente se respira alegría, recuerdo, tradición y fe, mezclado con un dejo de misticismo que hace que los ánimos de los que han esperado desde la mañana, para ser precisos desde el medio día, se motiven aun más, cuando ya no tan lejos los cohetes estallan y con mayor claridad se escuchan las explosiones. Hace un rato todavía se escuchaban los estallidos sordos y lejanos, y la cercanía ahora de ellos todavía enciende aun más el ansia por ver pasar a “los disfrazados”, como les llama la gente a muchos de los que pasan con atuendos estrafalarios.

Un par de señoras; en tanto llega “la entrada de flores”, alegremente comparten experiencias del día anterior, cuando se vieron en un salón de belleza:

-A qué hora saliste pué del maniquiur.

-Yo salí hasta las nueve y ya no vi a qué horas te fuistes.

En medio de pláticas como ésta, dos líneas de gente flanquean la primera calle norte oriente, desde donde confluye con la séptima avenida oriente norte, hasta la segunda avenida; también oriente norte, la comúnmente conocida “calle del hielo junchavin”.



La calle está de fiesta

En uno de los tantos segmentos de esta calle, muchos de los pórticos de los domicilios particulares, que generalmente permanecen bien cerrados durante todo el año, ahora están abiertos de par en par, dejando asomar del interior jardines y macetas bien cuidadas. En muchas puertas de estas casas se pueden apreciar mesas donde descansan jarras con agua fresca natural, o de sabor artificial, o en algunos casos mesitas con manteles, inmaculadamente blancos, sobre los que descansan perladas cervezas frías, que obligan a especular que tal vez así haya sido el Comitán de hace 50 años.

Indudablemente que la calle está de fiesta; Comitán está de fiesta; porque aunque el calendario oficial escolar no lo marque, “casualmente” este día hubieron muchas “juntas de maestros” y en muchas escuelas y jardines no hubieron clases.

Es más, en aquellas escuelas en done las clases no fueron suspendidas, la inasistencia de alumnos fue sensible y las clases y la disciplina se relajaron, tanto que aun a pesar de haber asistido a la escuela, el ambiente estaba “cargado de fiesta”.



Ahí van todos

No importa la filiación religiosa o credo; mormones, cristianos, sabáticos, testigos de Jehová y sobre todo católicos, desde las once de la mañana abarrotaron las calles por donde iba a pasar “la entrada de flores del diez”, de febrero; obviamente.

Aquí acuden no por creencia, no por fe; muchos de ellos, sino porque esta tradición de casi dos centurias de antigüedad, desde que un militar trajo “una estampa del santo” y promovió su devoción, que ahora gracias a investigaciones sabemos que era de origen griego, es motivo de alegría y diversión sin etiquetas de devoción.

Casi todos los que son oriundos de esta pequeña ciudad y los que no, pero que con el paso del tiempo han aprendido y sabido de esta tradición, quieren ir a ver a qué personajes celebres van a imitar con disfraces y vestimenta. Quieren calificar cuál es el disfraz más bonito, quieren ver cuánta gente participará, cuántos carros alegóricos irán esta vez, cómo se verán los amigos que saben marcharán en este policromo contingente y por sobre todo quieren divertirse, a costillas de aquellos o aquellas que esta vez, por devoción o “por desmadre”, como dicen ellos, irán vestidos de mujeres o de hombres, o porque sacan del fondo de si mismos sentimientos reprimidos, o sencillamente porque “así se ha estilado”, desde hace mucho para “Tata Lampo”.



“Una oportunidad”

Algunos no dejan de insistir en ser auténticas mujeres, pues al amparo del anonimato, con la complicidad de una colorida máscara, lucen senos y caderas voluptuosas, poses estudiadas y reprimidas y lanzan al aire y a los presentes, un sin número de besos.

Todos sin excepción alguna, caminan alegremente y ante la posibilidad de que una cámara “les saque una foto”, posan sin dilación y con coquetería. Ahí aquell@s se toman de la cadera con ambas manos y nuevamente lanzan más besos.

Es un río de transvestis; enmascarados que simulan ser luchadores, disfraces que satirizan a “Fox” y a Sadam Husseim, locutores que sobre de un camión transmiten a control remoto el desenvolvimiento de la marcha y, mucha de la gente que participa, que ni siquiera saben por qué hacen esto, únicamente porque los invitaron a divertirse, y que con los tragos o las cervezas que se “empujaron” allá en “el chumis”, se transforman de tímidas personas a desinhibidos personajes que aúllan, que gritan, que “echan” vivas” a “San Caralampio”, y bañados en sudor marchan por espacio de dos horas.



Los realistas

En tanto el desfile transcurre por la pendiente de la primera calle sur oriente y alguien le pregunta a dos de los participantes el por qué de su indumentaria de lobos con sangre, y si el corazón que lleva suspendido uno de ellos con un delgado lazo, es verdadero o solo es una simulación, el “hombre lobo” responde:

–puta, pué si es de verdad y así se ve chingón, es pué de cuch.

Antes de este singular contingente tan esperado, que quizá por el tiempo “pre-cuaresmeño” se haya mezclado con el desparecido “Carnaval de Comitán”, donde marchaban personajes maquillados con tizne de carbón, a los que parece ser les decían “tancoyes”, y por los mismo muchos no hayan oído hablar de ellos y también por esto mismo, muchos le digan a “la entrada de flores del diez”, “el desfile del carnaval”, que sin saber por qué se nombra así, pues pasó y se diluyó de una generación a otra.



“Los hombres verdaderos”

Antes de todos estos participantes estrafalarios, han pasado los más fieles devotos de “Tata Lampito”, los tojolabales, que con sus ancestrales instrumentos, tambores y pitos, los primeros que ahora ya no los hacen de troncos huecos, sino con blanquísimo y moderno PVC, y los segundos aun siguen siendo elaborados con viejas técnicas de fabricación en carrizo y con un afinado clásico y empírico.

Han transcurrido los tojolabales frente a la mirada de los espectadores, y aunque algunos de ellos tengan “uno que otro trago adentro”, no dejan de conmover ante el insistente “tum, tum” de los tambores y no han podido evitar que su corazón y el de los espectadores lata más fuerte, ante la sumisa devoción que transmiten.

En sus manos llevan velas chorreantes y flores de color rosa de una rara variedad de orquídea, a la que a ellos le llaman “tecolúmate”, o como también le dicen ellos mismos “pescadito”, con las cuales readornaran “el jacal” de la iglesia, sustituyendo las marchitas por las nuevas. Y sus mujeres con su particular forma de hablarle y rezarle a su “tata”, entre llantos y rezos ininteligibles, coronan el cuadro.



Al final

Cuando todos los que han participado llegan a la iglesia, en medio de un calor sofocante, entre olores de pólvora quemada, flores frescas del cerro y un intenso olor a humedad, pasan entre “fierros” que aun yacen en el piso, porque todavía “los de los caballitos”, no terminan de armar “la rueda de la fortuna”.

Ahí, en la ancestral plazuela, una oleada de notas incesantes de marimbas; que también han acompañado a los participantes y el doblar de campanas, dan la bienvenida a todos y anuncian que finalmente han llegado a su destino todos aquellos que han dedicado música de marimba y “norteña”; tambores, pitos, velas, flores, disfraces, actuaciones, cansancio, sudor, tragos, devoción y lágrimas.

Qué bien ha quedado todo y qué tranquilas; después de un buen rato, se han ido quedando las calles aledañas a “la feria”, el bullicio ha desparecido, aunque alguien afirme después entre voces perdidas: “tuvo muy jodido esta vez, iba mucho puto”. Aun y a pesar de ello, en un “moderno argot”, podemos afirmar que los ánimos están nuevamente listos para preparar una “nueva edición” de la “entrada de flores del diez”, la más grande de Comitán, dedicada quizá al santo más popular; al de los pobres, de la antigua Balún Canán.





ALGUNAS VEREDAS



11 días

Chola: Ayer nos dimos cuenta que pasaron once días que te fuiste a descansar, pero aunque ya no te asomés por tu puerta en la mañana, te veremos todos los días en nuestro recuerdo y aunque viejita ¡como te vamos a extrañar!



Es cuanto



adriancitio@yahoo.com.mx


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