jueves, febrero 11, 2010

Amigas unidas por la fe

Toño Aguilar.

Comitán, Chis.- En su rostro ya demuestran la avanzada edad que tienen, sin embargo y aunque no hablan entre sí, están juntas, sentadas en una banca en el templo de San Caralampio con la mirada al frente, mirando directamente la imagen de “Tata Lampo”; llegaron a visitarlo porque hoy es el día que inicia su celebración.

Salud, bienestar y ayuda, es lo que doña Mari, doña Lupita y doña Romelia le piden al santo más venerado en este municipio. En la banca en donde las tres están sentadas, nadie se acerca a pesar de que ya no hay muchos asientos vacios.

Doña Romelia fue la única que se levanto del asiento, su mirada inocente la atrajo hasta el altar para lanzar una oración y pedir lo que desde muy chiquita le inculcaron sus papás.

Su reboso gris en la cabeza provoca que muchos la volteen a ver, sin embargo ella no voltea, sigue su camino hacia el altar, en su mano lleva un ramito de hinojo que pasados por las vestidura de la imagen de San Caralampio, es necesario para que se limpien de las impurezas de su cuerpo, “así me enseño mi papá”.

Se postra frente al altar, hace una señal de cruz al aire con la ramita de hinojo, se voltea y los mismo que la vieron acercarse al altar, la vuelven a ver, si mejillas están mojadas por las lágrimas que botaron de sus ojos.

Se vuelve a sentar en el lugar en donde están doña Lupita y doña Mari, y como en el principio, no dicen nada, calladas siguen observando fijamente la imagen de “Tata Lampo” que hoy fue vestido con una túnica rosa mexicano, que lo hace resaltar en el altar de color blanco.

Las tres ancianas, viajaron desde el municipio de Tzimol para estar un rato con el santo venerado, ahí esperarán la llegada del carnaval en donde participan tojolabales que dedican, como ellas, el día para adorar a San Caralampio.

A diferencia de ellas, en la puerta del templo hay un hombre un poco mayor a ellas y sentado en una grada, apoyado por un bastón, solo estira su mano para pedir limosna, su edad le ha provocado ceguera parcial.

Ya es más del medio día, las tres mujeres parecen estar cansadas, cuando repentinamente las campanas de la iglesia comienzan a retumbar, los cuestes retumbando en el aire, es el aviso a lo esperado.

Las tres amigas voltean casi al mismo tiempo y ven entrar primeramente, decenas de hombres, -ancianos en su mayoría-, tocando tambores y pitos y detrás de ellos, mujeres y niños cargando flores de su propio cultivo para San Caralampio.

Los canticos dentro del templo, hacen la diferencia al momento en que doña Romelia se acercó al altar para orar en silencio unos minutos antes de la llegada de los peregrinos.

Los cuetes no dejan de sonar, las campanas parecen escucharse en toda la ciudad, las flores siguen y siguen llegando, otros más llevan veladores, todo es válido para estar delante de San Caralampio.

Pasan varios minutos y la iglesia se llena cada vez más, y en la primera oportunidad que tienen doña Mari, doña Lupita y doña Romelia se salen para tomar un poco de agua de jamaica que los organizadores del templo han preparado para todos los peregrinos.

Lentamente se acercan para pedir un vaso, la forman en que dan los sorbos demuestran lo sedientas que estaban, sin embargo no piden más, solo agradecen y se van.

“Nosotros somos conocidas, vivimos muy cerca y desde que éramos chiquitas veníamos con nuestros papás, por eso ahora siempre venimos juntas, al menos sabemos que por la fe que le tenemos a San Carampio, estamos juntas y nos llevamos bien”, remató doña Romelia antes de irse.

De esta manera, es como miles de creyentes dan inicio a la celebración de San Caralampio, un santo que llego a Comitán para curar todas muchas enfermedades, así como lo hizo cuando en el municipio se vivía una plaga mortal de varicela hace muchos años.

Un carnaval en su nombre, es muestra de la cultura comiteca, que acompañada de tradiciones y fe, hace esta festividad, una de las más importantes en el municipio, el cual permite reunir a tojolabales (primeros pobladores de Comitán), con gente mestiza que quedó asentada en el centro de este bello poblado.





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