miércoles, diciembre 30, 2009

Agentes pidieron a Chema que se tomara una foto con ellos

Elio Henríquez

Una supuesta decisión federal de detener al dirigente histórico de la Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ), José Manuel Hernández Martínez "Chema", el 30 de septiembre, ocasionó que durante tres casi meses se activara un movimiento que llegó incluso a la "toma" de una oficina internacional, lo que en otros países también ha ocurrido como un medio de presión.

Durante tres meses la modesta pero aguerrida OCEZ, que tiene presencia en doce comunidades del municipio de "Venustiano Carranza", mantuvo un movimiento que obligó a las autoridades estatales a sentarse a la mesa para destrabar el conflicto, que finalmente encontró una solución casi definitiva con al firma de los acuerdos del 16 y del 22 de diciembre del 2009.

El origen más reciente del problema se remonta al mes de julio cuando en demanda de la dotación de tierras, varios de los integrantes de la agrupación realizaron una huelga de hambre en las oficinas de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), ubicadas en San Cristóbal de Las Casas.

Al cabo de dos semanas los dirigentes lograron que se firmara un acuerdo de gobernabilidad y la entrega de parte de las tierras que demandaban.

Parecía que todo iba bien y que el conflicto había sido zanjado, pero para sorpresa de muchos, el escurridizo "Chema" fue detenido el 30 de septiembre en la comunidad de "28 de Junio", por policías que llegaron vestidos con uniformes de los que usan los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y en camionetas de esa empresa.

"Me confié", confesó "Chema", cuando ya a punto de firmar el último acuerdo el 22 de diciembre se le preguntó cómo había sido sorprendido, siendo que por lo general toma sus precauciones.

Y es que durante varios días trabajadores y supuestos trabajadores de la CFE estuvieron llegando para hacer presuntos arreglos a las instalaciones del tendido eléctrico. "Hasta me pidieron que me tomara una foto con ellos y acepté sin imaginar que eran policías", comentó entre risas el dirigente.

"Usted es famoso", le tocaron el orgullo para acabar de convencerlo y "Chema" aceptó. Poco después llegarían varios policías y se lo llevarían preso al Penal de El Amate, de donde días más tarde sería trasladado al Penal de Máxima Seguridad de Nayarit.

La detención de "Chema" generó la rápida movilización de la OCEZ. Acostumbrada a defenderse y a presionar para lograr sus objetivos, los dirigentes de la agrupación comenzaron a movilizarse. Pero todavía no acababan de delinear una estrategia firme cuando la madrugada del 24 de octubre la Policía cateó varias casas y detuvo a los dirigentes Roselio de la Cruz González y José Manuel de la Torre Hernández, quienes fueron recluidos en El Amate, acusados, igual de "Chema", de los delitos de daños, despojo agravado y asociación delictuosa.

Durante la detención falleció un campesino y varios más resultaron lesionados, cuando la camioneta en que se transportaban para tratar de impedir que el dirigente fuera llevado a la cárcel al parecer se accidentó.

Ése y los siguientes tres días fueron de mucha tensión y presión pues fueron cateadas las viviendas ubicadas en la "28 de Junio" en Laguna Verde, los principales bastiones de la OCEZ, la cual ha sido señalada de proporcionar bases sociales al Ejército Popular Revolucionario (EPR).

Fue precisamente esta sospecha la que originó la detención de "Chema", pero ésta presuntamente quedó diluida después del cateo efectuado el 25 de octubre, precedido por sobrevuelo de helicópteros oficiales para intimidar a la población.

A partir de esos hechos los dirigentes de la OCEZ que quedaban libres planearon una estrategia que en pocas semanas les dio resultados positivos. El 26 de octubre, decenas de campesinos instalaron un plantón frente a la Catedral de San Cristóbal, y cuatro días después, el 30, hicieron una jugada maestra: se posesionaron de las oficinas que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tiene en San Cristóbal de Las Casas.

Fueron 18 los campesinos que durante un mes ocuparon una parte del edificio para exigir la liberación de los tres detenidos, la cancelación de 11 órdenes de aprehensión, como demandas principales. Paralelamente mantuvieron el plantón en la Plaza Catedral.

Entre el estira y afloja transcurrieron los días, hasta que el 23 de noviembre, el gobierno liberó bajo fianza a los tres detenidos, quienes de inmediato se incorporaron a las acciones que realizaba la OCEZ en San Cristóbal para obligar a las autoridades a que atendieran sus demandas, no obstante que las autoridades le habían pedido que no lo hiciera.

"Teníamos que estar con nuestros compañeros porque la lucha es de todos y si habíamos salido de la cárcel era por ellos", declaró "Chema" al llegar a San Cristóbal. "Este es un triunfo de la sociedad civil", dijo el dirigente, quien apareció rapado y sin bigote.

Los siguientes fueron días de intensas negociaciones que muchas veces no se hicieron públicas, y que llegaron a su punto culminante cuando la noche del 27 de noviembre el gobernador Sabines Guerrero acudió a una reunión con dirigentes de la OCEZ, a las instalaciones del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, donde escuchó y atendió las demandas de los campesinos.

Como fruto de ese encuentro que finalizó en la madrugada del 27, con el secretario de Gobierno, Noé Castañón León encabezando la mesa, se firmó un acuerdo que permitiría destrabar varios temas.

Uno de los puntos atendidos de inmediato fue el traslado de José Santos López Aguilar a un hospital de la Ciudad de México. Este campesino estaba parapléjico a causa del accidente del 30 de septiembre. Pocos días después regresó prácticamente en las mismas condiciones, pero con la fe de que algún día volverá a caminar a pesar del diagnóstico pesimista que le dieron los especialistas.

Así, poco a poco fueron destrabándose cada uno de los temas, empezando con el jurídico para evitar más detenciones de dirigentes de la OCEZ.

En medio del asombro de muchos, el 16 de diciembre se instaló una penúltima mesa de diálogo en la misma Plaza Catedral, donde continuaba el plantón. Después de ocho horas de reunión, encabezada por el subsecretario de Relaciones Políticas del Gobierno del Estado, José Tanus Piñasoria, se logró que el gobierno otorgue una pensión vitalicia de 10 mil pesos a las dos mujeres que quedaron viudas por la muerte de sus esposos como resultado del accidente del 30 de septiembre, y a José Santos López, así como una remuneración de cuatro mil pesos a los lesionados que todavía no se han recuperado.

La siguiente mesa se realizó el 22 de diciembre en la misma plaza. Para entonces ya el ambiente se sentía distensionado, y era inminente la firma del acuerdo final que pondría fin al problema, por lo menos en esta etapa de los convenios, a las cuales habrá que darles seguimiento.

De esta forma, con el compromiso oficial de que se buscará gestionar tierras para los labriegos de la OCEZ y atención de otras demandas sociales, esa noche del 22 se suscribió el último acuerdo, y un día después, el 23 de diciembre, los integrantes de la agrupación levantaron el campamento instalado casi dos meses antes y partieron a sus comunidades, donde había sido destazada una res para celebrar el fin de una movilización --correspondiente a esta etapa--, que quizá nunca debió darse, si no hubiera sido por la detención de "Chema" el 30 de septiembre, que a la postre podría calificarse como una provocación.


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