miércoles, julio 08, 2009

“No manches, se ve como su hubiera pasado un huracán”

Toño Aguilar.

Frontera Comalapa, Chis.- Cuando apenas la ciudadanía se reponía de haber sufrido un violento enfrentamiento entre militantes de la OCEZ DI UNOPI, el pasado fin de semana, un grupo de sicarios se enfrentó a balazos con policías estatales, frente a la clínica del IMSS, el resultado fueron tres personas muertas y siete policías heridos.

Hasta ese momento, a las 09:00 horas, nadie sabía con precisión que era lo que pasaba, los negocios fueron cerrando uno por uno desde muy temprano, todos temían por que el enfrentamiento se desplegara por toda la ciudad.

A distancia, para quienes viven en la periferia de la ciudad, se lograban escuchar varias detonaciones; eran los disparos de las ametralladoras de los policías y los presuntos sicarios.

Tan pronto terminó la balacera, las calles de la ciudad quedaron desiertas, solo algunos curiosos se asomaban por las rendijas de sus ventanas, per temerosos de recibir una bala perdida.

De lejos, una camioneta de color verde se observaba que había caído en un agujero de una obra del ayuntamiento que permanecía inconclusa desde hacía ya varios días.

Era la camioneta donde viajaban los sicarios que atacaron al comandante de la Policía Ministerial, a quien murió por las heridas graves que recibió de las granadas y balas de grueso calibre que recibió.

“De algo sirvió la obra inconclusa que dejo Irán (el alcalde), porque de no ser por eso agujero, los matones se pelan”, dijeron algunos curiosos lanzándose una carcajada.

“Escuchamos como cuetes en la esquina, mi muchacha salió a ver que era, y cuando vio que todos se estaban agachando con sus metralletas en las manos, se metió corriendo y me dijo: ¡cierre, cierre!, es una balacera”, contó una mujer que tiene su negocio a pocos metros de donde se desató la balacera.

“En eso escuchamos como los soldados se subieron a las azoteas de las casas, corrían por las láminas también, los disparos seguían y nosotras aquí solas, nos moríamos de miedo, no sabíamos que pasaba”.

Unas horas más tarde, Frontera Comalapa se convirtió en la atención de todos, los medios de comunicación de la región, del estado y a nivel nacional, ya estaban en el lugar, varias manzanas permanecían cerradas.

El temor imperaba en toda la ciudad, solo algunos curiosos, los más valientes, se acercaban hasta la cinta amarilla que colocaron los policías para impedir el acceso a las calles donde se dio el enfrentamiento, para poder observar lo que pasaba.

Par el medio día, la ciudad estaba acordonada por el Ejército Mexicano, que al igual que el municipio de Comitán, Motocintla y Chicomuselo, implementaron retenes de vigilancia en las entradas principales de aquellos municipios.

Helicópteros rompían el silencio al volar a poca altura, en ellos, trasladaron los policías heridos y a un agente de la AFI que se mato cuando su arma se disparo por erro.

Hacía las 18:30 horas, cuando toda la escena del crimen quedo limpia, cientos de policías estatales se apoderaron nuevamente de la ciudad, el temor aún persistía en las calles, “no manches, se ve como su hubiera pasado un huracán”, lanzó un joven mientras tomaba algunas fotos con su teléfono celular.



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