sábado, febrero 21, 2009

Avizoran crecimiento del Islam en Chiapas

San Cristóbal de las Casas, Chis.- Mohamed (Manuel Gómez) es uno de los primeros indígenas que se convirtió al Islam en 1995. “El Islam es la auténtica religión”, considera el hombre de 57 años de edad, que avizora un crecimiento inusitado de esta religión entre los indígenas chiapanecos.

Mohamed que ya peregrinó a La Meca en dos ocasiones, 1998 y 2000, es yerno de Miguel Caxlán, el primer chamula que renunció al catolicismo tradicional para convertirse en protestante en 1960, decisión que le costó la vida de manos de los caciques tradicionales chamulas.

“Queremos que nuestra religión crezca, pero si estamos divididos no lo conseguiremos. Debemos de unirnos. Sólo unidos vamos a crecer”, asegura el obrero en alusión a los grupos de islamitas dispersos con presencia en la zona norte de San Cristóbal.

Mohamed llegó a San Cristóbal hace 49 años. Fue desterrado de Sactuzú, un poblado de San Juan Chamula, cuando siguió los pasos de su suegro, conocido entre los chamulas como Miguel Caxlán, porque se había despojado del chuj (cotón de lana) y se vestía como los mestizos.

El primer encuentro

En 1995, Mohamed conversó con Domingo López Ángel, un chamula protestante dirigente del Consejo Regional de Indígenas de los Altos de Chiapas (CRIACh), que agrupaba a miles de tzotziles evangélicos, que ya había renunciado al cristianismo y buscaba expandir la nueva religión que trajo a Chiapas un grupo de españoles.

Ahí fue cuando Manuel Gómez decide convertirse en islamita. Su esposa, hijos, nietos, yernos y nueras siguieron con vehemencia a Ala y al profeta Mahoma.

Entonces, toda la familia Gómez Chechev decidió renunciar al cristianismo y dejó de asistir a la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Con los españoles

López Ángel había entablado pláticas a principios de 1995, con Aureliano Pérez Iruela, Mohamed Nafi’a (El últil o El beneficioso) un español de la región de Alpujarra que trajo el Islam a Chiapas.

Domingo y Mohamed ya se conocían. Cuando el primero dejó la Iglesia Presbiteriana y optó por guardar el día sábado, como lo establece la Iglesia del Séptimo Día, buscó a Manuel Gómez para hablarle de la Ley de Moisés y la importancia de guardar el día sábado.

Con denuedo, el viejo dirigente que llegó alcanzar una curul como diputado local por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), convenció a Manuel que el domingo no era el día de guardar, sino el sábado como lo estipulaba al Antiguo Testamento.

Pero la suerte de estos chamulas cambió en 1995, cuando decidieron aceptar como único Dios a Alá y a su profeta Mahoma. Habían decidido profesar el Islam sufí. En la actualidad, López Ángel niega que se haya sido el primer protestante que aceptó convertirse al Islam

La madrassa

El emir Mustafá, como se le conoce a Aureliano Pérez Iruela, creó en la colonia Ojo de Agua, la Misión para el Dawa, donde estableció la primera madrassa en América Latina.

Ahí había una escuela coránica, comedores, cocina, una carpintería, una panadería y en centro de San Cristóbal puso en marcha el restaurante “La Alpujarra”.

Para ese entonces, “éramos bastantes” los tzotziles “que habíamos aceptado el Islam” y habían optado vivir en comunidad, donde sus hijos aprendían el español y el árabe.

Mientras los hombres trabajaban en la panadería o carpintería, las mujeres recibían clases de cocina o aprendía a construir artesanías. Los niños memorizan el Corán en la lengua original. A la fecha, un joven de 18 es el único que lo sabe completo.

Según Mohamed entre hombres, mujeres y adultos indígenas y españoles la comunidad que dirigió el emir Mustafá, llegó a contar hasta con 350 miembros.

El Hajj a La Meca

En el esplendor, Pérez Iruela promovió que los nuevos convertidos realizaran el Hajj (peregrinación) a La Meca, en los años 1998, 2000 y 2002.

Mohamed viajó las dos primeras veces a La Meca y durante el mes que duró el periplo le dio tiempo de conocer Inglaterra y conversar con musulmanes de ese país.

“Le agradezco a don Aureliano que nos haya llevado a realizar la peregrinación a La Meca. No sé de dónde sacó el dinero, pero lo logramos”, rememora Mohamed que se maravilló al ver los casi tres millones de musulmanes de todo el mundo que llegan a Arabia Saudita para hacer el Hajj.

Por múltiples diferencias, la comunidad que dirigió el emir Pérez Iruela empezó a desintegrarse y la mayoría de los tzotziles regresaron a sus hogares.

Algunos jóvenes contrajeron matrimonio con mujeres españolas, procrearon hijos y actualmente viven en Europa.

Uno de los hijos de Mohamed, Anastasio Gómez Chechev (Ibrahim) está casado con Yanna, hija de Esteban López (Idriss), con la que procreó Ismail y Laila.

Mohamed cuenta que todos los domingos conversa por Internet con su hijo, al que ha fincado su esperanza para que sea el imán de los grupos de musulmanes dispersos, que se ubican en las colonias de La Hormiga, Ojo de Agua y El Molino.

De hecho, algunos hermanos de Ibrahim quieren viajar a Europa para prepararse en el estudio de El Corán y crear su propia madraza donde se pretende agrupar a los grupos de islamitas que cumplieron 14 años de haber conocido a Ala.



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