F. Darinel
Amor, cuántos caminos para llegar a un beso,
qué soledad errante hasta tu compañía!
Siguen los trenes solos rodando con la lluvia.
En Taltal no amanece aún la primavera.
Pablo Neruda
“UNA SOLA RUTA”
LOS CAMINOS DE HOY
Siempre habrá enemigos
50 años; aproximadamente, antes de nuestra era, el gran militar y político Julio César finalmente vencía al gran líder galo Vercingétorix y como máxima presea; desnudo lo trasladaba desde los territorios galos hasta Roma como trofeo humano y así se erigía como el más firme prospecto al mandato de “la república”.
En tanto esto sucedía su antiguo “amigo” Pompeyo; en la vieja capital del mundo de hace dos mil años, había intrigado con sus amigos del senado e intentaba restarle el poder adquirido a Julio César, tratando por un lado de que sus poderes plenipotenciarios de cónsul romano se vieran afectados, así como evitar el encumbramiento político de éste, que ya se avizoraba inminente.
El riesgo
Esos eran los dos hombres que consentían y concebían a Roma como “una sola cosa”, como una sola entidad de poder político y como un solo valor indivisible, pero hasta ese momento no definido como se gobernaría, pues por un lado estaba el soldado y Patricio Julio César y por otro el plebeyo y militar venido a más, también cónsul romano, el gran general Pompeyo.
Así Julio César se decide a iniciar una guerra civil con el riesgo de fracturar y dividir aquel gran imperio, solo que hábilmente antes destroza políticamente a sus enemigos, y luego los pasa por el filo de su espada; inclusive a Pompeyo. Tiempo después realiza; lo que era su deber hacer, reunificar a sus pocos y vencidos enemigos; a la República y a ese vasto imperio de poder. Solo que el disfrutar de ese nuevo imperio ya no correspondió a el patricio Julio César, si no que ese honor recayó en su sobrino César Octavio, el primer nuevo emperador; del nuevo imperio romano.
La lección
Esa es la enseñanza continua de la historia: mantener la unidad para no perecer; aun y a costa de la sangre, tristemente, porque en ocasiones acabar con tus enemigos para intentar disfrutar de todo el poder, o quitarlos sin astucia, es un camino que tiene sus grandes riesgos, más si detrás de todo ello todavía no hay un orden y establecimiento del poder con firmes bases, porque después de todo; muchas veces, finalmente ese triunfo y ese establecimiento no lo disfrutan sus conquistadores, si no los que vienen detrás de ellos.
Por eso, bien hizo Rafael Guillén Domínguez y Felipe de Jesús Ruíz Moreno en no arriesgar la unidad de “su pequeña Roma”, una unidad que debe permanecer y de estar por lo menos en 10 años, pues lo incipiente; aunque fuerte en estos momentos, de este nuevo coto de poder, ciertamente lo hacen; paradójicamente, fuerte y débil a la vez. Por eso no era posible arriesgar a “la Roma tzejebera”, no podía existir “un Julio César” y “un Pompeyo”, lo nuevo de este coto de poder exige unidad y más unidad.
“Al filo de la navaja”
El profesor Rafael Guillén y el contador Felipe de Jesús han dado la lección: el profesor enseña y el contador nos entrega el resultado de que “si no se unen la debacle es inminente”, por ello; dijera el refrán: “cuando veas las barbas de tus vecinos cortar, pon las tuyas a remojar”, pues ese es el ejemplo que deben de seguir “los caramelos verdes”, porque si bien es cierto que se han consolidado como uno de los tres más importantes cotos de poder político, y por sobre ahora que es el primerísimo lugar del 8º. Distrito electoral federal, porque rebasó a Comitán y es ahora la mejor miscelánea electoral. Es importante que entiendan sus actores políticos pertenecientes al PVEM, que se encuentran en las mismas condiciones que el bisoño poder político verde de Las Margaritas, pues aunque hayan obtenido triunfos apabullantes y otros sencillamente concretos, deben entender; insisto, que aun ese poder es frágil por lo joven y por lo mismo vulnerable, ya que cualquier fractura a estas alturas, por leve o mínima que sea, significaría una herida de muerte que inclusive sus propios amigos, como Julio César y Pompeyo, aprovecharían para sacarle raja y dejar un solo líder en “la Roma del 8º. Distrito”. Pues la verdad aunque sean “todos romanos”, así como el poder y los liderazgos, la pretensión no es compartirlos sino tener “un solo mando”, así que no importa que pertenezcan al mismo color, siempre habrá alguien buscando el debilitamiento del otro para izarse por sobre sus despojos.
Solo unidad
Así que los verdes trinitarenses no les queda; no tienen de otra; no hay para dónde, más que unirse y reunirse, aun y a pesar de discrepancias, de opiniones encontradas, de competencias; que son normales, pues ya vociferan a los cuatro vientos sus falsos amigos su fractura, con el objetivo de que se conozca públicamente y sepan todos; enemigos y “amigos”, que están divididos y en guerra, que ese es terreno fértil para que otros sembradores lleguen y cosechen de lo que no es suyo, que al final de todo esa es la pretensión; justo como Julio César ordena: “divide y vencerás”.
Por eso este momento exige reconglomerarse nuevamente en el verde de La Trinitaria, lo cual hablara de su madurez y de su deseo de seguir construyendo un verdadero liderazgo “de largo aliento”, no un sueño efímero de unos cuantos años.
La decisión está en las manos de sus líderes y del líder de los verdes trinitarenses, porque de lo contrario estarían igual al pensamiento de Julio César antes de entrar a Roma: “alea iacta est” (la suerte está echada).
Es cuanto.
adriancitio@yahoo.com.mx
Amor, cuántos caminos para llegar a un beso,
qué soledad errante hasta tu compañía!
Siguen los trenes solos rodando con la lluvia.
En Taltal no amanece aún la primavera.
Pablo Neruda
“UNA SOLA RUTA”
LOS CAMINOS DE HOY
Siempre habrá enemigos
50 años; aproximadamente, antes de nuestra era, el gran militar y político Julio César finalmente vencía al gran líder galo Vercingétorix y como máxima presea; desnudo lo trasladaba desde los territorios galos hasta Roma como trofeo humano y así se erigía como el más firme prospecto al mandato de “la república”.
En tanto esto sucedía su antiguo “amigo” Pompeyo; en la vieja capital del mundo de hace dos mil años, había intrigado con sus amigos del senado e intentaba restarle el poder adquirido a Julio César, tratando por un lado de que sus poderes plenipotenciarios de cónsul romano se vieran afectados, así como evitar el encumbramiento político de éste, que ya se avizoraba inminente.
El riesgo
Esos eran los dos hombres que consentían y concebían a Roma como “una sola cosa”, como una sola entidad de poder político y como un solo valor indivisible, pero hasta ese momento no definido como se gobernaría, pues por un lado estaba el soldado y Patricio Julio César y por otro el plebeyo y militar venido a más, también cónsul romano, el gran general Pompeyo.
Así Julio César se decide a iniciar una guerra civil con el riesgo de fracturar y dividir aquel gran imperio, solo que hábilmente antes destroza políticamente a sus enemigos, y luego los pasa por el filo de su espada; inclusive a Pompeyo. Tiempo después realiza; lo que era su deber hacer, reunificar a sus pocos y vencidos enemigos; a la República y a ese vasto imperio de poder. Solo que el disfrutar de ese nuevo imperio ya no correspondió a el patricio Julio César, si no que ese honor recayó en su sobrino César Octavio, el primer nuevo emperador; del nuevo imperio romano.
La lección
Esa es la enseñanza continua de la historia: mantener la unidad para no perecer; aun y a costa de la sangre, tristemente, porque en ocasiones acabar con tus enemigos para intentar disfrutar de todo el poder, o quitarlos sin astucia, es un camino que tiene sus grandes riesgos, más si detrás de todo ello todavía no hay un orden y establecimiento del poder con firmes bases, porque después de todo; muchas veces, finalmente ese triunfo y ese establecimiento no lo disfrutan sus conquistadores, si no los que vienen detrás de ellos.
Por eso, bien hizo Rafael Guillén Domínguez y Felipe de Jesús Ruíz Moreno en no arriesgar la unidad de “su pequeña Roma”, una unidad que debe permanecer y de estar por lo menos en 10 años, pues lo incipiente; aunque fuerte en estos momentos, de este nuevo coto de poder, ciertamente lo hacen; paradójicamente, fuerte y débil a la vez. Por eso no era posible arriesgar a “la Roma tzejebera”, no podía existir “un Julio César” y “un Pompeyo”, lo nuevo de este coto de poder exige unidad y más unidad.
“Al filo de la navaja”
El profesor Rafael Guillén y el contador Felipe de Jesús han dado la lección: el profesor enseña y el contador nos entrega el resultado de que “si no se unen la debacle es inminente”, por ello; dijera el refrán: “cuando veas las barbas de tus vecinos cortar, pon las tuyas a remojar”, pues ese es el ejemplo que deben de seguir “los caramelos verdes”, porque si bien es cierto que se han consolidado como uno de los tres más importantes cotos de poder político, y por sobre ahora que es el primerísimo lugar del 8º. Distrito electoral federal, porque rebasó a Comitán y es ahora la mejor miscelánea electoral. Es importante que entiendan sus actores políticos pertenecientes al PVEM, que se encuentran en las mismas condiciones que el bisoño poder político verde de Las Margaritas, pues aunque hayan obtenido triunfos apabullantes y otros sencillamente concretos, deben entender; insisto, que aun ese poder es frágil por lo joven y por lo mismo vulnerable, ya que cualquier fractura a estas alturas, por leve o mínima que sea, significaría una herida de muerte que inclusive sus propios amigos, como Julio César y Pompeyo, aprovecharían para sacarle raja y dejar un solo líder en “la Roma del 8º. Distrito”. Pues la verdad aunque sean “todos romanos”, así como el poder y los liderazgos, la pretensión no es compartirlos sino tener “un solo mando”, así que no importa que pertenezcan al mismo color, siempre habrá alguien buscando el debilitamiento del otro para izarse por sobre sus despojos.
Solo unidad
Así que los verdes trinitarenses no les queda; no tienen de otra; no hay para dónde, más que unirse y reunirse, aun y a pesar de discrepancias, de opiniones encontradas, de competencias; que son normales, pues ya vociferan a los cuatro vientos sus falsos amigos su fractura, con el objetivo de que se conozca públicamente y sepan todos; enemigos y “amigos”, que están divididos y en guerra, que ese es terreno fértil para que otros sembradores lleguen y cosechen de lo que no es suyo, que al final de todo esa es la pretensión; justo como Julio César ordena: “divide y vencerás”.
Por eso este momento exige reconglomerarse nuevamente en el verde de La Trinitaria, lo cual hablara de su madurez y de su deseo de seguir construyendo un verdadero liderazgo “de largo aliento”, no un sueño efímero de unos cuantos años.
La decisión está en las manos de sus líderes y del líder de los verdes trinitarenses, porque de lo contrario estarían igual al pensamiento de Julio César antes de entrar a Roma: “alea iacta est” (la suerte está echada).
Es cuanto.
adriancitio@yahoo.com.mx



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