sábado, junio 07, 2008

Carta de Onésimo Hidalgo Domínguez

San Cristóbal de Las Casas, Chiapas; México. 30 de mayo de 2008

A las Comunidades Indígenas y Campesinas
A las Organizaciones Sociales y Ongs Nacionales e Internacionales
A las Parroquias de la Diócesis de San Cristóbal

Por este medio les envío un fraternal saludo esperando estén bien.
La presente es para informarles y aclararles el asunto de las acusaciones en mi contra por parte de CIEPAC, diversas organizaciones y personas que han sacado diversos comunicados ejerciendo actos de hostigamiento, violencia y difamación no solo contra mi, sino que han involucrado a mi propia familia, en aras de una defensa de los derechos de las mujeres, ignorando éstas y éstos buscadores de la justicia, que esta no se logra ni se finca erigiéndose como juez, parte y verdugo, de sus acusaciones sin fundamento ni pruebas, mucho menos negándome la oportunidad de ser escuchado, éstas acciones tan impunes de estos actores anarquistas, que no tienen claridad sobre la justicia ni su ejercicio y legitimidad, lo único que están mostrando es su espíritu soberbio, detractor y oportunista para verse en periódicos, en internet, en el mundo de las agencias y organizaciones, sin la mínima sensibilidad del daño moral y psicológico que también están ocasionando lastimando a las mujeres que son integrantes de mi familia, mis dos hijas, amigas y a todas las mujeres que creen en la justicia y en la construcción de una verdadera equidad de género, que no se funda en la violencia ni en el avasallamiento impune e infame del otro género, sino en el respeto y de ser necesario en el juzgamiento de quien o quienes cometan o cometamos actos reprobables, pero por las autoridades competentes y con procesos justos, sin violaciones a los derechos humanos, a la dignidad humana y sin cometer conductas de calumnia y difamación de las personas acusadas, pues se olvidan que desde la perspectiva que quieran plantear la justicia, hasta el peor criminal tiene el irrenunciable derecho de defenderse y ser oído, en este caso convenencieramente lo que tanto han cuestionado están haciendo, pretextando no acudir a la justicia oficial porque no creen en ella , y en este caso, se autoerigen como parte, juez y verdugo, cuando lo que hubieran podido hacer en congruencia con lo que pregonan, ser defensoras de los derechos de las mujeres, es acompañarlas a hacer las denuncias de las presuntas conductas delictivas que tanto cacarean, ante las autoridades competentes, una instancia civil o ante una Junta de Buen Gobierno con procesos claros y transparentes y equilibrados con la participación de las partes. Sin embargo, como nunca cometí ningún acto de esta índole y todo es un teatro montado por Miguel Pickard, Norma Cacho y Antuan Libert, porque fueron cuestionados por mi parte en el desempeño de su trabajo, consumo de alcohol y drogas y que se niegan a aceptar. Ellos no solo no han podido demostrar sus acusaciones porque es una campaña que quisieron empujar en mi contra desde diciembre de 2006 y no habían podido y ahora lo están haciendo sin tener pruebas, pues de haberlas tenido tengo la certeza y seguridad de que no se hubieran tentado para presentar las denuncias ante las autoridades competentes que es lo que generalmente hacen las mujeres que se involucraron en este asunto, erigiéndose como defensoras de los derechos de otras mujeres, sin embargo, extrañamente ahora solo pretenden como ellas y ellos mismos lo señalan excluirme de los espacios democráticos, públicos de izquierda y de las comunidades, les es tan incómodo mi trabajo y trayectoria, que su única y prioritaria pretensión con este proceso es de excluirme, lamentablemente para sus malas intenciones, las comunidades y organizaciones sociales que me conocen cabalmente porque les he servido por mas de veinte años, tienen la sabiduría y sensibilidad suficiente para tomar sus decisiones al respecto y confío que el tiempo pondrá a cada uno de estos actores y personas en su justo lugar.
Mientras tanto, yo aquí me mantengo haciendo mi trabajo como siempre donde me lo piden, con dinero o sin él; siempre he estado y estaré a lado de las comunidades y procesos organizativos en lo que pueda servirles, como hasta hoy lo sigo haciendo.

Fraternalmente

Onésimo Hidalgo Domínguez

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