martes, mayo 24, 2011

Fracasó plan de Pablo Salazar Mendiguchía

El proyecto del ex gobernador Pablo Salazar Mendiguchía, para reubicar a los damnificados por el huracán Stan, (2005), fracasó desde su inicio. Contar con una vivienda, tierras para cultivo y recursos para proyectos productivos, animó a las familias a asentarse en los fraccionamientos que permanecen sin mantenimiento y sin opciones inmediatas para mejorar.


En la comunidad Pamalá, en medio de un mermado bosque de coníferas, ubicado al sur de Comitán, se levanta una unidad habitacional con 186 casas, destinada para damnificados de Motozintla, El Porvenir, Siltepec y Maza de Madero, pero desde hace seis años, sólo 50 viviendas permanecen ocupadas.

El 70 por ciento de los damnificados se quedó en sus comunidades o emigraron hacia la Península de Yucatán, para buscar empleo en la industria de la construcción y turismo.

Cuando los damnificados llegaron a la unidad habitacional, se dieron cuenta que no podían vivir en un espacio de seis por cinco metros, con su numerosa familia de hasta 12 miembros.

El impacto para los damnificados fue brutal, porque deberían establecer en un espacio de 30 metros cuadrados, (las medidas mínimas de una vivienda de interés social son 46 metros cuadrados), donde tendrían sala, lavadero, baño, recámara, cocina, traspatio y comedor .

Para las 50 familias que decidieron ubicarse en Pamalá, sus problemas iniciaron a los pocos meses, cuando se dieron cuenta que las fosas sépticas, de 1 por 1.5 metros de profundidad, empezaron a colapsar. “No filtran el agua. Están mal hechas”.

Sin otra opción, los desplazados dejaron de usar los baños de sus casas. “Teníamos que hacer nuestras necesidades, en un terreno de enfrente. Ahí, entre los árboles de espino”, cuenta un lugareño.

Desde entonces optaron por canalizar las aguas del lavado de ropa y trastos hacia la calle.




Ni de aquí, ni de allá




El representante de la unidad habitacional, Mario Pérez Muñoz, describe que a seis años de la llegada al lugar, “estamos en el olvido de las autoridades”.

Dice que cuando van a solicitar una obra al ayuntamiento de Comitán, los funcionarios no les toman importancia, porque consideran que son de “otro municipio”, pero cuando se plantan ante las autoridades de sus lugares de origen, les dicen: “Ustedes ya no viven aquí”.

En los seis años, la unidad habitacional no ha recibido mantenimiento. Las calles se encuentran en mal estado. “Hemos pedido que revistan las calles, porque en tiempo de lluvia aquí son unos grandes lodazales”, se quejan los damnificados.

Acostumbrados a tener una parcela cerca de la casa, los desplazados dicen que en caso de decidirse, deben pagar mil pesos por la renta de una hectárea, con los lugareños de Pamalá.

Así, sin opciones de trabajo, los hombres se han empleado como albañiles y las mujeres como trabajadoras en restaurantes o casas de Comitán.

“Queremos que nos ayuden con proyectos. Que nos arreglen las fosas sépticas y que nos amplíen nuestras viviendas”, ruegan los desplazados.

Agregan que en los seis años que perdieron sus hogares y optaron por desplazarse hacia Comitán, “hemos vivido muy discriminados”. Los hombres, mujeres y niños no tienen otra opción que permanecer en la unidad habitacional, ya que en sus antiguas comunidades, no tienen un lugar para edificar o si cuentan con algo de terreno, es un área considerada “peligrosa”, por encontrarse al lado de un canal, arroyo o río.

Muchos de los terrenos que contaban hasta antes de octubre del 2005, los campesinos de la Sierra, son pedregales, están deslavados o soterrados por toneladas de tierra o piedra.




Fracaso total




Aunque en Pamalá, los damnificados cuentan con tres aulas educativas para primaria, en el caso de los estudiantes de telesecundaria, jardín de niños y guardería, deben estudiar en las viviendas que están descopadas, pero el calor y lo reducido del espacio, los ha obligado a recibir sus clases bajo de los árboles.

Así, seis años del huracán Stan, el proyecto para ubicar a los desplazados en “unidades habitaciones modelo”, fracasó por lo reducido de las viviendas, la falta de empleo, agua, leña, parcelas, proyectos productivos y pésima ubicación de los fraccionamientos.

Desesperadas por el “olvido” en es que se encuentra, las familias dicen que con tal de que sean escuchados, van a salir a manifestarse en las calles y plazas de los municipios de la entidad.

No hay comentarios.: