F. Darinel
“ ‘En cuanto llama la vida
los hijos siempre se van;
te está esperando el camino
y no le gusta esperar’ "
Alberto Cortez
“AUN PERMANECE”
LOS CAMINOS DE HOY
Fue hallado
Todos sus familiares albergaban la esperanza de que apareciera con vida, se aferraban a la idea de que “el profe de inglés” volviera de una triste y larga ausencia, pero al final el desenlace fue fatal, la dura notica la conocieron, luego de que plenamente fuera identificado el cadáver que fue hallado en las inmediaciones de una unidad habitacional del sur de nuestra ciudad y entonces la desolación llegó con toda la furia y con toda la impotencia de no poder haberlo encontrado vivo.
Falsas noticias no escasearon, y la familia tuvo que salir al paso para desmentir, incluso injurias y quiméricos avistamientos que daban cuenta que José Roberto Argüello Fonseca, deambulaba con vida en un municipio vecino, pero el hallazgo de un cuerpo en estado avanzado de putrefacción, el pasado domingo, vino a dar punto final a una búsqueda infructuosa, que nunca dejó de tener un común denominador: La esperanza.
Se conoció
Así trascendió la noticia, en donde se conoció que aquel profesor que gozaba del respeto pleno de sus compañeros y exdiscípulos, del cariño de sus vecinos y de quienes lo conocieron, los cuales el día miércoles vieron como la casa verde, en donde él vivió, de pronto cobró nuevamente vida, personas iban y venían, y cercano a las 9 de la mañana de pronto se dispuso una gasa gris aterciopelada, la cual daba cuenta que finalmente lo habían encontrado, pero desgraciadamente sin vida. Entonces vecinos, curiosos y reporteros, haciendo preguntas por aquí y por allá, confirmaron la desalentadora noticia, y así conocieron que ese cadáver encontrado, el cual, al parecer, tuvo en algún momento calzados unos zapatos deportivos, era el de el profesor, el cual tuvo que ser reconocido por los suyos en el mortuorio del Servicio Médico Forense de Comitán.
Espantosa incertidumbre
Yo creo que nadie de nosotros se puede imaginar y tampoco se le puede desear ese trance tan terrible y tan amargo a nadie, porque si bien es cierto que a todos la muerte nos aterra e infunde miedo, y que también nos entristece de forma brutal y tremenda cuando estamos frente al cadáver de los que amamos, ha de ser doblemente más aterrador y escalofriante y doblemente triste, no tener la certeza de no saber dónde se encuentra aquel a quién se ama, de no saber si está vivo o muerto, y si está muerto no poderlo tener cerca para inhumarlo y poder cada poco visitarlo en el lugar en donde descansan sus restos, ha de ser como la súplica desgarradora de Príamo, el padre de Héctor, en la inmortal epopeya Homérica de “La Iliada”, cuando Príamo suplica por el cadáver de Héctor a Aquiles, ya que una vez muerto, el cuerpo de Héctor es lacerado por los aqueos, y posteriormente atado por los tobillos al carro de Aquiles, que lo arrastra extramuros de Troya, durante varios días. El cuerpo permanece expuesto al sol y a los animales, pero el Dios Apolo protege el cuerpo del héroe de estos maltratos y lo conserva impoluto. Finalmente, el rey Príamo, con la ayuda de Hermes, se aventura hasta la tienda de Aquiles y le suplica por la devolución. Aquiles se apiada y, a cambio de un rescate, entrega el cadáver de Héctor a su padre, quien ya en Troya le realiza los funerales, dignos y propios, a su estatura heroica.[]
Muerto… vivo… y digno
Así, más allá de haber encontrado el cuerpo corrompido por el natural proceso degenerativo; el cuerpo y los restos de el querido “profe Rober”, más allá de si fue visto en los medios, que eso en nada afecta su pulcra vida, porque de todos modos los cuerpos y los nuestros han de quedar así cualquier día, cuando reposen en la soledad de los sepulcros, pero como no es común verlo, posiblemente esto irrita a cualquiera que sepa que ha así ha sido visto por muchos el cuerpo de alguien que se ama, porque; acaso, tal vez es el mismo sentimiento de vernos desnudos ante los ojos de otros, pero eso; insisto, no importa, si fue inhumado a tiempo o no, y con lo que concebimos como correcto, porque más allá de este natural proceso, su memoria, su recuerdo, su trabajo y su historia quedan impolutos, limpios, inmaculados y por sobre todo dignos, pues todo este historial se sobrepone a los hechos lamentables y ante una forma difícil y diferente del final.
Por siempre “El Profe”
Aun y con todo el dolor que embarga a sus familiares, a quienes respetuosamente enviamos nuestras más sentidas condolencias, “el maestro”; bien seguro estoy, todavía nos ha dejado la última clase de su constante cátedra de su buena y ejemplar vida, porque de poder hablarnos todavía, también seguro estoy que lo diría: “no confiar en nadie de noche, no aceptar citas de personas, incluso de las que se conocen, y menos de las que poco se conocen en altas horas, porque la maldad y las acechanzas de lo maligno están por doquier… los hombres que posiblemente son buenos o así los catalogamos de manera superflua, pueden ser el peor de los monstruos, puede que se transformen por la avaricia, por la envidia y por temor, y bien pueden… bien pueden de pronto cegar un universo que era bondadoso y con muchos frutos todavía que dar”.
……… con admiración y respeto, descanse en paz el Profesor José Roberto Argüello Fonseca… “pax et bonum”.
Es cuanto
adriancitio@yahoo.com.mx
“ ‘En cuanto llama la vida
los hijos siempre se van;
te está esperando el camino
y no le gusta esperar’ "
Alberto Cortez
“AUN PERMANECE”
LOS CAMINOS DE HOY
Fue hallado
Todos sus familiares albergaban la esperanza de que apareciera con vida, se aferraban a la idea de que “el profe de inglés” volviera de una triste y larga ausencia, pero al final el desenlace fue fatal, la dura notica la conocieron, luego de que plenamente fuera identificado el cadáver que fue hallado en las inmediaciones de una unidad habitacional del sur de nuestra ciudad y entonces la desolación llegó con toda la furia y con toda la impotencia de no poder haberlo encontrado vivo.
Falsas noticias no escasearon, y la familia tuvo que salir al paso para desmentir, incluso injurias y quiméricos avistamientos que daban cuenta que José Roberto Argüello Fonseca, deambulaba con vida en un municipio vecino, pero el hallazgo de un cuerpo en estado avanzado de putrefacción, el pasado domingo, vino a dar punto final a una búsqueda infructuosa, que nunca dejó de tener un común denominador: La esperanza.
Se conoció
Así trascendió la noticia, en donde se conoció que aquel profesor que gozaba del respeto pleno de sus compañeros y exdiscípulos, del cariño de sus vecinos y de quienes lo conocieron, los cuales el día miércoles vieron como la casa verde, en donde él vivió, de pronto cobró nuevamente vida, personas iban y venían, y cercano a las 9 de la mañana de pronto se dispuso una gasa gris aterciopelada, la cual daba cuenta que finalmente lo habían encontrado, pero desgraciadamente sin vida. Entonces vecinos, curiosos y reporteros, haciendo preguntas por aquí y por allá, confirmaron la desalentadora noticia, y así conocieron que ese cadáver encontrado, el cual, al parecer, tuvo en algún momento calzados unos zapatos deportivos, era el de el profesor, el cual tuvo que ser reconocido por los suyos en el mortuorio del Servicio Médico Forense de Comitán.
Espantosa incertidumbre
Yo creo que nadie de nosotros se puede imaginar y tampoco se le puede desear ese trance tan terrible y tan amargo a nadie, porque si bien es cierto que a todos la muerte nos aterra e infunde miedo, y que también nos entristece de forma brutal y tremenda cuando estamos frente al cadáver de los que amamos, ha de ser doblemente más aterrador y escalofriante y doblemente triste, no tener la certeza de no saber dónde se encuentra aquel a quién se ama, de no saber si está vivo o muerto, y si está muerto no poderlo tener cerca para inhumarlo y poder cada poco visitarlo en el lugar en donde descansan sus restos, ha de ser como la súplica desgarradora de Príamo, el padre de Héctor, en la inmortal epopeya Homérica de “La Iliada”, cuando Príamo suplica por el cadáver de Héctor a Aquiles, ya que una vez muerto, el cuerpo de Héctor es lacerado por los aqueos, y posteriormente atado por los tobillos al carro de Aquiles, que lo arrastra extramuros de Troya, durante varios días. El cuerpo permanece expuesto al sol y a los animales, pero el Dios Apolo protege el cuerpo del héroe de estos maltratos y lo conserva impoluto. Finalmente, el rey Príamo, con la ayuda de Hermes, se aventura hasta la tienda de Aquiles y le suplica por la devolución. Aquiles se apiada y, a cambio de un rescate, entrega el cadáver de Héctor a su padre, quien ya en Troya le realiza los funerales, dignos y propios, a su estatura heroica.[]
Muerto… vivo… y digno
Así, más allá de haber encontrado el cuerpo corrompido por el natural proceso degenerativo; el cuerpo y los restos de el querido “profe Rober”, más allá de si fue visto en los medios, que eso en nada afecta su pulcra vida, porque de todos modos los cuerpos y los nuestros han de quedar así cualquier día, cuando reposen en la soledad de los sepulcros, pero como no es común verlo, posiblemente esto irrita a cualquiera que sepa que ha así ha sido visto por muchos el cuerpo de alguien que se ama, porque; acaso, tal vez es el mismo sentimiento de vernos desnudos ante los ojos de otros, pero eso; insisto, no importa, si fue inhumado a tiempo o no, y con lo que concebimos como correcto, porque más allá de este natural proceso, su memoria, su recuerdo, su trabajo y su historia quedan impolutos, limpios, inmaculados y por sobre todo dignos, pues todo este historial se sobrepone a los hechos lamentables y ante una forma difícil y diferente del final.
Por siempre “El Profe”
Aun y con todo el dolor que embarga a sus familiares, a quienes respetuosamente enviamos nuestras más sentidas condolencias, “el maestro”; bien seguro estoy, todavía nos ha dejado la última clase de su constante cátedra de su buena y ejemplar vida, porque de poder hablarnos todavía, también seguro estoy que lo diría: “no confiar en nadie de noche, no aceptar citas de personas, incluso de las que se conocen, y menos de las que poco se conocen en altas horas, porque la maldad y las acechanzas de lo maligno están por doquier… los hombres que posiblemente son buenos o así los catalogamos de manera superflua, pueden ser el peor de los monstruos, puede que se transformen por la avaricia, por la envidia y por temor, y bien pueden… bien pueden de pronto cegar un universo que era bondadoso y con muchos frutos todavía que dar”.
……… con admiración y respeto, descanse en paz el Profesor José Roberto Argüello Fonseca… “pax et bonum”.
Es cuanto
adriancitio@yahoo.com.mx




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