martes, octubre 19, 2010

Productores de café amenazados por una falla geológica

Ángeles Mariscal

Jaltenango, Chis, 16 de octubre.- Productores de café cultivado en la comunidad Nueva Colombia ubicada en la Biosfera El Triunfo, Chiapas, ven amenazado su proyecto de desarrollo centrado desde hace más de una década en la producción de lo que los especialistas consideran uno de los mejores cafés del mundo, cuyo proceso va acompañado con prácticas de Comercio Justo y conservación ambiental.


Sobre el centro poblacional Nueva Colombia - uno de los 29 asentados en la zona de amortiguamiento de la biósfera de bosques de niebla El Triunfo- se cierne una falla geológica que provoca deslizamientos de laderas. La apuesta de las autoridades estatales es reubicar a los cafeticultores en una ciudad rural, a 60 kilómetros de sus campos de cultivo.

El 28 de septiembre pasado, en el marco de las lluvias que cayeron en la sierra de Chiapas provocadas por el frente frío número 3 y los rezagos de la tormenta tropical Matthew, miles de toneladas de tierra y roca caliza se deslizaron de la ladera que colinda con la comunidad Nueva Colombia, asentada en la Sierra Madre de Chiapas, a unos 400 kilómetros de la capital del estado.

Tres viviendas, el camino de acceso al poblado y decenas de cafetales, quedaron destruidos. Ante el temor de nuevos derrumbes los casi mil 800 pobladores salieron del lugar, algunos trasladados vía aérea por autoridades mexicanas, y otros de forma independiente caminando más de 6 horas sierra abajo, hasta llegar a la cabecera municipal de la circunscripción chiapaneca Ángel Albino Corzo, a la que administrativamente pertenecen.

A los pocos días del incidente, el 3 de octubre, Juan Sabines Gurrero, gobernador de Chiapas, anunció ante autoridades ejidales de Nueva Colombia, que los mil 777 pobladores serán reubicados en la llamada Ciudad Rural Sustentable del Café, que se construye en la cabecera municipal de Ángel Albino Corzo, a unos 60 kilómetros del centro poblacional de los cafeticultores de Nueva Colombia.

Esta “ciudad rural” forma parte de un conjunto de obras semejantes que se edifican en diversos puntos de la entidad, como parte de una política general del gobierno estatal. En el caso de la Ciudad Rural Sustentable del Café el proyecto se diseña desde hace tres años para albergar a nueve comunidades de la sierra de Chiapas que tienen con bajos niveles de desarrollo; Nueva Colombia no se encuentra en estas condiciones, dado el nivel de prosperidad de sus habitantes por la producción de café.

El gobernador de Chiapas fundamentó su determinación de reubicar a Nueva Colombia, ante la premisa de un posible riesgo físico que correrían los pobladores de Nueva Colombia si se presentará un nuevo deslizamiento en las laderas del lugar. Sin embargo a la fecha no se ha hecho público un dictamen pericial realizado por geólogos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en torno a la magnitud del riesgo real que existe sobre la comunidad.

Rodimiro Gálvez Rivera, comisariado ejidal y máxima autoridad de Nueva Colombia, explicó que no se le ha hecho llegar la fundamentación científica del riesgo, únicamente de forma verbal un dictamen preliminar del Instituto de Protección Civil del gobierno estatal, que refiere que no toda la comunidad está en peligro, sino la parte ubicada a la orilla de una cañada donde se registraron los deslizamientos de tierra el 28 de septiembre.

El comisariado pidió al gobernador Juan Sabines tiempo para que su comunidad analice –con base en dictámenes periciales y la asesoría de especialistas- los costos que implica la reubicación. En tanto, dijo que es urgente la rehabilitación de los caminos de acceso al poblado y los cafetales, porque la cosecha de café inicia el mes de noviembre, y de lo que obtengan depende su sobrevivencia económica el próximo año.

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La reubicación pone el riesgo producción de café







Reubicarse de manera definitiva a la Ciudad Rural Sustentable del Café tendrá un impacto negativo en su proyecto de vida y desarrollo basado en la producción del café de conservación, que en 2009 fue de poco más de 30 mil quintales que alcanzaron un precio de hasta 2 mil 100 pesos por quintal, explicaron pobladores y autoridades ejidales del poblado Nueva Colombia.

Juan Roblero, uno de los 300 cafeticultores del lugar, explicó que la indicación del gobierno estatal es que los cafetaleros abandonen por completo el poblado -considerado preliminarmente como una zona de riesgo derivado de una falla geológica- para que una vez que sean reubicados en la ciudad rural ubicada a 60 kilómetros de sus cafetales, se destruyan las construcciones de Nueva Colombia y evitar así el retorno la población.

El productor de café explicó que trasladarse al nuevo asentamiento poblacional implicaría viajar entre 3 y cinco horas diarias desde la ciudad rural hasta los campos de café. Para llevar a cabo el proceso de producción los campesinos tendrían que construir en la zona de sus cafetos tanques para el lavado, y planchas de concreto para el secado del producto; también habitaciones para todos los trabajadores, ya que en el proceso participan de tiempo completo hombres, mujeres y jornaleros agrícolas externos, durante los meses de noviembre a mayo.

“Desde finales de octubre hay que empezar abriendo las brechas por donde se saca la cosecha, luego viene el corte del grano de café, su lavado y secado; este proceso se repite dos y hasta tres veces a medida que los granos de café van madurando”, detalló.

Blanca López Rivera, mujer productora de Nueva Colombia, detalló a La Jornada que comparados con otros grupos campesinos, la economía de Nueva Colombia es prospera, debido al sistema de participación familiar.

“Quienes piensan que nos pueden enviar a la ciudad rural porque somos campesinos pobres están equivocados, no somos ricos pero la venta de nuestro café orgánico y de conservación nos ha permitido enviar a sus hijos a centros de educación superior en otras partes de Chiapas y México... tenemos en esta zona un buen futuro”, dijo la mujer.

Rosa Santizo, esposa de un productor, añadió que vivir en una ciudad rural tendría otro impacto económico negativo para ellos: “en nuestros campos tenemos sembrada verdura y fruta, en nuestros corrales gallinas y cerdos; si nos vamos, estos alimentos los tendríamos que comprar diario (…) es un gran gasto”.

Hay una opinión dividida entre la población de Nueva Colombia. Un grupo de aproximadamente 300 pobladores de un universos de mil 777 habitantes del lugar, quienes actualmente se encuentran en un albergue, explican que este sector de la población que no posee cafetales, y por ello ve en la reubicación a la ciudad rural una oportunidad de desarrollo.

Luciano López, hijo de un ejidatario, explicó que en su caso ya no tienen derechos sobre la tierra de Nueva Colombia, y por ello ve en su traslado a la ciudad rural una opción de desarrollo para él y su familia.

“En Nueva Colombia yo sólo puedo aspirar a emplearme con algún productor, en la ciudad rural el gobernador Juan Sabines nos dijo que nos va ayudar a poner un negocito”, dijo el joven de unos 23 años.

El comisaria ejidal de Nueva Colombia Rodimiro Gálvez, pidió al gobernador Juan Sabines “que nos entienda, él nos apoyó cuando tuvimos que salir, pero su intención es reubicarnos y desaparecer nuestro poblado. Nosotros lo que proponemos es que sí salirnos cuando sea época de lluvias y exista riesgo de nuevos derrumbes, pero necesitamos mantener las casas en Nueva Colombia para la época de producción. Si nos aleja de nuestros cafateles no podríamos seguirlos manteniendo”.

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Un ejemplo de conservación ambiental




Sergio Cortina Villa, miembro del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), dio a conocer a La Jornada que el índice de deforestación en la zona de la sierra de Chiapas, que abarca la zona de amortiguamiento de la Biósfera El Triunfo -donde se ubican 29 poblados del sector social, entre ellos Nueva Colombia, actualmente en proceso de ser reubicado- disminuyó cinco veces desde el año 2003 a la fecha, respecto a décadas anteriores.

Basado en un estudio reciente elaborado por especialistas de Ecosur, Sergio Cortina explicó que el territorio donde han ocurrido los deslaves, como el ocurrido el 28 de septiembre en una ladera contigua al poblado Nueva Colombia, que destruyó tres viviendas, los caminos de acceso y varias hectáreas de cafetales, depende en parte de la pendiente de los terrenos, el tipo de roca y las condiciones meteorológicas.

Sin embargo concluyó que bajo una vegetación abundante y bien desarrollada como el que se encuentra en la zona de cafetales con árboles de sombra nativos, los deslizamientos son significativamente menores.

En el caso de Nueva Colombia, bajo la tutela de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) del gobierno de México -quien tiene bajo su resguardo la Biósfera El Triunfo-, y organizaciones cafetaleras como Campesinos Ecológicos de la Sierra Madre de Chiapas (Cesmach) los habitantes del lugar han desarrollado esquemas de conservación ambiental y cultivo del café bajo sombra, o shade grown coffee, como se le conoce en el mercado internacional del café a este producto altamente cotizado.

Adicionalmente, en ese poblado una tercera parte de los 300 cafeticultores de Nueva Colombia desarrollan el cultivo orgánico del café, es decir, en su proceso no utilizan agroquímicos. Una parte de ellos también logró alcanzar prácticas de producción dentro de los esquemas que marca el Comercio Justo, que fija reglas para una distribución equitativa de los recursos que se obtienen. A cambio, los productores reciben del comprador un mejor pago por el producto, como medida de recompensa para mantener estas prácticas.

Actualmente exportan al mercado de Europa y Estados Unidos, a través de al menos cinco cooperativas como la Yajnoptic, Ramal Santa Cruz, Triunfo Verde, Cesmach y La Unión el Triunfo.

Gracias a este esquema, el ejido Nueva Colombia, fundado en 1914 sobre la base de una finca cafetalera propiedad de un migrante alemán que la exploró por medio siglo, tiene 4 mil hectáreas de extensión, mil 200 de ellas dedicadas al cultivo de café, y unas dos mil las mantiene como zona de reserva ecológica, explicó el comisariado ejidal, Rodimiro Gálvez.

El comisariado explicó a La Jornada que la reubicación de su poblado a 60 kilómetros de distancia de sus cafetales pondría en riesgo el proceso de conservación de la zona por el alto costo que implicaría el traslado diario hacia las zonas de cultivo, lo que podría orillar a algunos de ellos a vender sus tierras.

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Las pérdidas en números


Los productores del poblado Nueva Colombia perdieron casi 400 hectáreas de tierra sembrada por cafetos que este mes iban a empezar a cosechar, debido al desgajamiento de los cerros donde están sus cultivos. Actualmente buscan un subsidio de aproximadamente 2 millones de pesos para reponer las plantaciones y la infraestructura para su producción.

La Comisión para el Fomento y Desarrollo del Café de Chiapas (COMCAFE) estima de manera preliminar, que derivado de las afectaciones por las lluvias de septiembre pasado, en la comunidad Nueva Colombia ubicada en el municipio de Jaltenango, 31 productores perdieron la totalidad de sus cafetales, y 326 más tienen pérdida parcial.

También estiman que en esa zona ubicada en la zona de amortiguamiento de la Biósfera El Triunfo, hay 365 hectáreas afectadas, y se perdieron 29 despulpadoras, 48 patios de secado, 98 tanques de fermentación y 67 mil 450 metros de manguera utilizada para el proceso de producción de café, que luego de cortado se tiene que despulpar y lavar, para posteriormente secar.

En un análisis de la organización Campesinos Ecológicos de la Sierra Madre de Chiapas (Cesmach), en la que participan los campesinos cafetaleros de Nueva Colombia dedicados al cultivo de café orgánico, “ las pérdidas económicas en la región aún son incuantificables”, debido a que la pérdida total de cafetales podría alcanzar el 50 por ciento de los que existen en la zona.

Además de la superficie afectada por los deslaves, en la zona hay un exceso de humedad por lluvias, que ocasiona plagas en los cafetos. Para los productores que lograron salvar parte de su cafetos –añaden- también hay que sumar las afectaciones por los daños en la infraestructura de producción y los caminos saca cosechas.

“La cosecha y el movimiento de la cosecha será verdaderamente difícil. Esto pone en riesgo también la calidad del producto”. Los cafeticultores de Cesmach estiman que las familias campesinas de la zona obtienen el 75 por ciento del total de su ingreso anual, de la cosecha que iniciaría en el mes de noviembre.

Los productores de Nueva Colombia obtuvieron en la producción del café de conservación durante 2009 fue de poco más de 30 mil quintales que alcanzaron un precio de hasta 2 mil 100 pesos por quintal.


1 comentario:

CHARLES WIDMORE dijo...

¿PORQUE SERÁ QUE NINGUN TAMARINDO MUNICIPAL ESTUVO APOYANDO EL TRANSITO VEHICULAR EN LOS DIAS DE BLOQUEO???? SERÁ QUE CON ESTO ES MAS QUE EVIDENTE QUE FUNCIONARIOS PUBLICOS DE PRIMER NIVEL ENCABEZADOS POR EDUARDO RAMIREZ AGUILAR Y DANIEL SANCHEZ GARCIA; ASI COMO EL PROPIO COORDINADOR DE TRANSITO EL SR. GORDILLO QUE FUE BENEFICIADO CON SU CONCESION EN EL REPARTO PROXIMO PASADO Y QUE TUVO INSTRUCCIONES QUE DEJARA A COMITAN EN UN CAOS TOTAL EN LAS ARTERIAS BLOQUEADAS.....!!!!! A ESTOS FUNCIONARIORCETES Y EL PROPIO ERA QUE POCA MA.... NERA DE GUIAR AL MUNICIPIO TIENEN. Y LO PEOR DE TODO ES QUE VARIOS DE ESTOS TIPOS VAN A REPETIR CON EL ÑOÑO AGUILAR... QUE BARBARIDAD. ¿HASTA CUANDOOOO????