Ángeles MariscalVenustiano Carranza, Chis., 8 de noviembre. Indígenas tseltales de Venustiano Carranza que luchan por poseer un pedazo de tierra para trabajar, tienen tras si más de 30 años de acoso, persecución y decenas de muertes y encarcelamientos, denunció la historiadora Emma Cosio Villegas, quien fue nombrada vocera de los labriegos que mantienen la ocupación pacífica de las oficinas de la ONU en la ciudad de San Cristóbal, para exigir se detengan las acciones en su contra.
La historiadora, integrantes de la Organización Campesina Emiliano Zapata (Ocez) Región Carranza, y el representante legal de tres labriegos actualmente detenidos, explicaron que todo indica que las tierras que ocupan están contempladas por el gobierno estatal para la producción de biocombustibles, proyecto al que se oponen, y que podría ser el motivo de fondo de las acciones que el gobierno estatal actual emprendió en su contra, sostuvieron entrevista.
“Es injustificable, que los muchachos de la Ocez lleven más de 30 años de sufrir acoso, persecución, muertes y encarcelamientos. Es inconcebible que siga habiendo tanta injusticia hacia los campesinos. Primero eran los terratenientes, ahora es el gobierno que quiere abrir el camino para que empresas trasnacionales siembren cultivos que sólo son redituables para estas industrias”, señaló la historiadora.
Emma Cosio, quien ha desarrollado diversos trabajos de acompañamiento, e investigación histórica en la zona de Venustiano Carranza, funge como vocera de los campesinos de la Ocez, quienes desde el pasado 4 de noviembre se instalaron de forma pacífica en el estacionamiento de las oficinas de la ONU en Chiapas, para solicitar el asilo de 18 personas que tienen órdenes de aprensión por delitos presuntamente relacionados con la lucha por la regularización de sus tierras.
“Ellos (los campesinos de la Ocez) tienen una lucha legítima y honesta, a quienes se les está intentando acallar. Ya se les detuvo a tres de sus líderes: José Manuel Hernández el 30 de septiembre, y José de la Torre y Roselio de la Cruz el 24 de octubre. Sus comunidades están sitiadas por la policía…llevan más de 30 años padeciendo esta situación”, explicó la historiadora.
Uber Hernández, uno de los campesinos que está refugiado en las oficinas de la ONU, explicó: “Nosotros vemos que detrás de la represión actual en nuestra contra está el proyecto de los gobiernos estatal y federal de apoderarse de la inmensa riqueza de nuestra tierra, quieren sembrar biocombustibles en nuestra tierra. En las regiones cercanas a nuestros poblados quieren abrir minas”.
El campesino detallo que los poblados acosados están en la zona cañera de Carranza, una de las más fértiles del estado. “Nosotros no queremos sembrar caña apara biocombustibles, no nos conviene porque nosotros vivimos del maíz y frijol, pero para el gobierno eso no es redituable.
“A los pequeños propietarios productores de caña que colindan con nuestros predios, ya les dijeron que si se comprometen a venderla para biocombustibles les van a pagar mejor la cosecha de caña, que si la venden en el ingenio de Pujiltic... Están presionando a la gente.
“Los luchadores sociales somos un estorbo para ellos, porque quieren traer a otras naciones para invertir, y nosotros no estamos contemplados más que como peones, como esclavos modernos. Para el gobierno, oponerse a sus proyectos es sinónimo de ser guerrillero, ser delincuente, les estorbamos y por eso nos quieren romper como organización”, sostuvo.




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