Gabriela CoutiñoTuxtla Gutiérrez, Chis. 9 marzo.- A más de un año de haber sido evacuados de las orillas del río Grijalva, luego que un alud de tierra obstruyera su curso, indígenas zoques de la organización Proletaria Emiliano Zapata (OPEZ) y Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ), acusaron al gobierno de Chiapas de incumplir con sus reubicaciones, y con el pago de indemnizaciones por superficies y cultivos siniestrados a finales del 2007.
“El gobierno de Juan Sabines es de puras ocurrencias, de palabras y no de hechos. Se comprometió a trasladar a más de 250 familias a la ciudad rural (un nuevo centro de población), pero a la fecha no nos han cumplido; nos abandonaron”, dijo Uriel Ramírez Rodríguez, representante de una de las 33 comunidades.
Los indígenas campesinos de las comunidades: Rubén Jaramillo, Los Guayabos, Ricardo Flores Magón, Genaro Vázquez Rojas, Ernesto Che Guevara, y Nuevo Limoncito, asentadas desde hace más de un año en el campamento Emiliano Zapata en el ejido La Herradura llegaron a la capital de Chiapas, para exigir el incumplimiento a los compromisos del gobierno.
Armados con palos y piedras rodearon con sus vehículos las oficinas de la Secretaría de Desarrollo Social, y no permitieron la salida hasta por la tarde, de los empleados de la dependencia, entre ellos, la delegada Gloria Luna Ruiz.
Desde hace un año y tres meses alrededor de seis mil campesinos de 33 comunidades de la ribera del río Grijalva viven hacinados en campamentos, como damnificados.
“En Emiliano Zapata las familias tienen miedo por los peligros que traerá la próxima temporada de lluvias, pues las viviendas son de madera y fueron construidas en las márgenes de dos arroyos que desbordaron el año pasado”, dijo Juan Vázquez, uno de los afectados.
Caralampio Gómez, uno de los dirigentes campesinos dijo que el gobierno de Chiapas mantiene el compromiso de atender sus demandas de indemnización, así como la reubicación de las familias, pero hasta ahora no ha cumplido. “Nos han hecho dar vueltas y vueltas, pero no nos cumplen”, dijo.
En noviembre del 2007, las inundaciones provocaron el deslave de un cerro que cayó en un río y obstruyó su cauce, dejando sepultadas a 16 personas, pero miles resultaron damnificados al subir el nivel del río Grijalva, el mas caudaloso del sureste mexicano.




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