viernes, marzo 13, 2009

Desde Los Altos

Fredy López Arévalo

La biodiversidad, el agua, el aire, la tierra, el ambiente, los bosques, los glaciares, son temas que ahora llaman la atención de todo el mundo.

El Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), que sesiona en Roma, no podía obviar está problemática que a todos y a todas interesa y afecta.

El cambio climático, la crisis financiera y alimentaria, la escasez de agua dulce, y la tendencia hacia los agrocombustibles, entre otros, son los problemas que preocupan a los obispos católicos que sesionan en Roma, según reveló en un artículo el Obispo de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel.

Es urgente tomar conciencia de las amenazas que se ciernen sobre el planeta tierra y la mismísima la raza humana.

La pregunta es qué debemos hacer los ciudadanos de a pie, por dónde debemos empezar

El prelado coleto llamó la atención sobre lo que él denominó “los datos angustiosos”, que los peritos del CELAM compartieron con los obispos de América Latina que se reúnen en Roma, pero que él no compartió con sus lectores para tener una idea cabal de la catástrofe que se avecina.

Aunque el diagnóstico entreverado es, ya, de por sí, harto preocupante: “La crisis económica global afecta a países en vías de desarrollo más que a los países ricos. Se reducen las exportaciones y los ingresos, aumenta la desocupación, bajan los precios de las materias primas. Una nación y un gobierno no pueden por sí solos procurar el bien común de sus habitantes. No existen mecanismos globales con poder de control y capacidad de negociar y prevalecer. Los intereses particulares de grupos económicos y políticos compiten con los de los Estados nacionales. Las necesidades de los pobres y el bien común global se dejan de lado. En las deliberaciones sobre la reforma del orden económico global, los intereses de los países en vías de desarrollo y de su población empobrecida no tienen prioridad”.

Por tanto, los obispos del CELAM aclaman, demandan, exigen:

“El momento de actuar es ahora o será demasiado tarde para todos. Urgen respuestas inmediatas, y no seguir la práctica de adoptar medidas aisladas y desarticuladas que sólo apuntan a mantener o restaurar el sistema actual”.
La postura de Arizmendi Esquivel es digna de encomio, sobre todo ahora que el CELAM proporcionó “datos duros” a los obispos de América Latina sobre temas de vital relevancia para el futuro de nuestra especie y planeta.

Por lo menos es lo que se percibe del escrito del obispo Arizmendi Esquivel, quien en su escrito atiende tres ejes fundamentales:

1.- “Es evidente que con un modelo de desarrollo concebido únicamente como crecimiento económico no será posible alcanzar la justicia. No se debe seguir el ejemplo de las sociedades centradas en el consumo egoísta e irresponsable. Los recursos del mundo no serán suficientes. La crisis nos llama a buscar nuevos patrones de desarrollo. Los Estados juntos deben procurar normas que protejan la biodiversidad, el agua, el aire, la tierra, el ambiente, los bosques, los glaciares”.
2.- “Los pobres y excluidos han de ser sujetos y actores de un nuevo orden político, económico, social, ecológico. Se impone un cambio en los estilos de vida y modos de producción. Se deben promover actitudes que alejen del consumismo y derroche de recursos naturales hacia actitudes solidarias en el uso responsable de los bienes, en un comportamiento ético que valore más el ser que el tener y que supere el mero afán de lucro o beneficio individual”.
3.- “Es necesario favorecer los mercados locales y regionales. Se debe impulsar el papel regulador de los gobiernos frente a las industrias extractivas nacionales y trasnacionales para procurar estudios de impacto ambiental, consulta previa a las poblaciones afectadas, en perspectiva al desarrollo humano integral”.
Ante ello, los obispos plantearon plantearon dos vía para atenuar el impacto de lo que avizoran se viene:

1.- “Las políticas públicas no se deben limitar a un enfoque meramente compensatorio asistencialista, sino llegar a cambios estructurales para combatir las causas de la pobreza”.
2.- “Se debe definir una ética en las relaciones de comercio internacional, con una reforma de las organizaciones multilaterales del comercio, de las finanzas y la justicia tributaria”.
1.- En el paraje de Kakunté, municipio de Zinacantán, estuvo a punto de ser linchado un presunto defraudador. Más de 26 familias de ese municipio de declararon victimas de fraude. El presidente municipal tuvo que intervenir para evitar que una turba de indígenas enardecida quemara al timador, quien fue atado a un poste en la plaza central. Sus captores le colocaron una soga al cuello. Gracias a la oportuna intervención del edil, se evitó un acto de barbarie, o como dicen coloquialmente, que el pueblo se hiciera justicia por mano propia.

2.- Se prolonga de manera indefinida el conflicto político en el municipio de Chanal. Francisco Gómez Díaz, nombrado síndico por los opositores al alcalde José Luis Entzín Sánchez reclama reconocimiento de la planilla paralela y advierte sobre síntomas de violencia en ese municipio. Gómez Díaz trina contra el secretario general de Gobierno, Noé Castañón León, que es con quien han negociado. En tanto la presidencia municipal sigue cerrada, y el edil constitucionalmente electo, José Luis Entzín Sánchez, sigue sin pararse en su municipio para evitar escalar el conflicto.

3- Cinco policías resultaron heridos ayer en un enfrentamiento con campesinos que se apoderaron de manera violenta de la alcaldía municipal en el municipio de la Trinitaria.

4- Seis internos del penal El Amate se mantienen huelga de hambre desde el domingo pasado. Se sostienen a base de agua y miel. Los reclusos acusan al ex fiscal de Justicia de Chiapas, Mariano Herrán Salvatti, de haberlos privado de su libertad de manera injustificada.

5- Nataté, una organización no gubernamental, que se encarga del intercambio de culturas entre Europa y América dio la bienvenida a un grupo de voluntarios procedentes de Italia y Francia, que se integrarán al trabajo de conservación del parque ecoturístico San José Bocomtenenté, ubicado a sólo 10 kilómetros de en San Cristóbal de Las Casas.




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