jueves, enero 15, 2009

"Marcos" dejó La Lacandona‏

Desde Los Altos

Fredy López Arévalo

“Donde no hay utopía no hay futuro”, eso dice Pedro Casaldáliga, inspirador del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), en Brasil, entrevistado por Nilton Viana, para “KAOSENLARED”.

He aquí algunos extractos de lo que el viejo pensador dice:

“Sólo la participación activa, pionera, de los movimientos sociales puede rectificar el rumbo de una política de privilegio para unos pocos y de exclusión para la desesperada mayoría”.

“Es irritante ver a gobernantes, y a toda la oligarquía, justificando que las economías nacionales deban servir al capital financiero. Los pobres deben salvar económicamente a los ricos. Los bancos ocupan el lugar de la mesa de familia, la financiación de las escuelas, el equipamiento de los hospitales...”

“Está creciendo cada día más el criminal absurdo de constituir la sociedad en dos sociedades, de hecho: la oligarquía privilegiada, intocable, y todo el inmenso resto de la humanidad, arrojada al hambre, al sinsentido, a la violencia enloquecida”.

“Sindicato y partido son mediaciones políticas indispensables. Pero el movimiento social organizado, presente en el día a día del pueblo, es siempre más urgente, como una especie de «vanguardia colectiva»”.

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Desde Barcelona me llegó un comunicado, fechado el 13 de enero de 2009, donde se anuncia la “Disolución del Col.lectiu de Solidaritat amb la Rebel.lió Zapatista de Barcelona”.

Dice así: “En asamblea extraordinaria del Col.lectiu de Solidaritat amb la Rebel.lió Zapatista de Barcelona, queremos notificar públicamente que nos ha sido dado a conocer por parte del EZLN la pérdida de confianza en la relación fraternal que hemos mantenido desde hace 15 años. Ante este hecho tan grave y difícil para nosotros y nosotras queremos declarar que: respetamos su decisión e iniciamos el proceso de disolución como colectivo, a la vez que ratificamos nuestra voluntad de apoyo a la rebelión zapatista y al proceso de autonomía de las comunidades indígenas desde abajo y a la izquierda. Nos tomaremos el tiempo necesario para definir con claridad y buen corazón lo que venga y lo que vayamos a hacer. Cualquier decisión que tomemos será, como siempre, colectiva, y la haremos pública”.

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Se podría concluir que “Marcos” se desmarcó del EZLN; que “Marcos” ya no se encuentra en la selva lacandona y que, tal vez, su aparición pública en el Festival de la Digna Rabia haya sido la última del encapuchado en Chiapas.

Así queda de manifiesto en un debate cibernético entre dos seguidores muy cercanos al líder mestizo del EZLN: Fernando Berlín y Pilar del Río, para quienes el movimiento indígena ha quedado en una necesaria orfandad.

“¿Que llevó al Subcomandante Marcos a echarse a un lado?”, se pregunta primero Berlín en un escrito que subió a Radiocable.com, un medio ligado al EZLN. Para Fernando Berlín “La columna vertebral no es el Subcomandante Marcos, es el movimiento indígena”. Aquellas palabras las dijo una persona muy cercana a él cuando pregunté si no existía una cierta sensación de orfandad entre los zapatistas por los reiterados silencios del Subcomandante Marcos. Ella dijo que no y hasta José Saramago salió en mi defensa: “Cuando uno tiene una admiración por alguien y este tiende al silencio ¡claro que puede sentirse uno huérfano!”. Fue en Madrid, en el año 2004.

En cierta forma aquella misteriosa mujer tenía razón y tres años después de la conversación, el propio Marcos confesó en una entrevista en la selva -la última que se le conoce- “la duda que a veces lo atormenta: ¿Marcos fue un error que ahora le costaba al zapatismo?”

Yo no sé exactamente que pasa por la cabeza del Subcomandante como para echarse a un lado, de forma intermitente, pues ni siquiera he podido acercarme al olor de su pipa. Sin embargo no me resulta difícil de imaginar, pues esta ausencia es completamente coherente con todos y cada uno de sus mensajes.

El Subcomandante Marcos es un icono que nunca ha querido quitarse la máscara, porque con ella representa a los indígenas, a los débiles, a los oprimidos, a los invisibles ante la opinión pública. Por eso, a pesar de que el gobierno mexicano trató de difundir su identidad, se encontró con que a sus seguidores no se les torció la vista. Miraron aburridos su fotografía, e incluso, seguramente, alguno exclamó entre carcajadas “está más guapo con la máscara”. Porque han sido muchos los simpatizantes, intelectuales y periodistas, que han conocido su anterior nombre y sin embargo no se han dejado deslumbrar por el fogonazo de su identidad: preferían al Subcomandante Marcos, y lo que representaba para los que no tienen nada.

“Haciéndose a un lado, además, evita perpetuarse como icono de poder, y entrega el testigo a su pueblo”, dice más adelante.

Y subraya: “Pero los zapatistas no deben temer. Hoy su mensaje parece que se extingue como una vela pero cabe preguntarse sobre que tipo de material está apoyada. No vaya a ser, que en lugar de apagarse, suceda todo lo contrario y veamos una inagotable fuente de luz”

Pilar del Río parece estar muy de acuerdo con las apreciaciones de Fernando Berlín, porque luego, luego responde: “Marcos y el otro lado”, o la intermitencia de Marcos.

“Las intermitentes desapariciones públicas de Marcos responden a una línea de actuación que muchos hemos visto clara, quizá por haberlo oído y entendido. Y saber como huele el tabaco de su constante pipa”.

Dice Pilar del Río: “Marcos cumplió su función estratégica, puso en la agenda de los medios y de los gobernantes el problema indígena, todos supimos que en Chiapas y en las múltiples Chiapas de América, unos seres humano tenían consideración de siervos y no de ciudadanos, supimos que el Siglo XX no había llegado para todos y con cientos de miles de personas de piel más oscura gritamos un día en el Zócalo del DF “Nunca más un México sin nosotros”. Marcos llevó a los indígenas de Chiapas, ya organizados, hasta la capital de la República y en el Parlamento de México una mujer contó la historia de los primeros habitantes de esa tierra”.

Querido Fernando, estaba contigo cuando alguien que conoce bien a Marcos dijo que “él no era la columna vertebral de la revolución zapatista”. Que esa revolución o la hacen los indígenas, los trabajadores, los explotados, o se quedará en un sueño de verano. Marcos era el estratega y el hombre que conocía las claves del mundo actual, el poder de los medios y de las nuevas tecnologías. Puso sus conocimientos al servicio de un gran colectivo. Luego el subcomandante se ha ido retirando, que para continuar el proyecto estaban los civiles y en cualquier caso los comandantes, los que dicen que “mandan con”, y para los indígenas esto no es un frívolo juegos de palabras porque para ellos la palabra es sagrada y lo que nos distingue de los animales.

Yo quiero, Fernando, que Marcos se retire del todo, que desaparezca definitivamente y que un día no muy lejano aparezca una persona con nombre y apellido, con una clara trayectoria cívica e intelectual que proponga un proyecto de gobernación para México, desde la izquierda y para todos. Sin herencias corruptas, sin grupos de poder respaldándolo, solo contando con el voto de las personas que valoren la experiencia cívica, la honestidad personal y el valor del proyecto y del programa que ese nuevo grupo presente. Que sin duda estará elaborado de abajo arriba y que será la Revolución Zapatista que el México del Partido Revolucionario Institucional está necesitando.

México ha estado gobernado por demasiadas camarillas corruptas. Ya es hora de que venga gente respaldada por otra historia, por otra forma de entender la política. Sabemos que es posible, por eso, tantos lo esperamos y no nos escandalizan os silencios de Marcos, figura colectiva que ya está en la Historia. Más tarde, ya veremos a quién votamos cuando cada uno venga con su nombre y su proyecto.

Firma Pilar del Río


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