lunes, enero 26, 2009

Desde Los Altos

Fredy López Arévalo

“Un hombre puede dejar de actuar en política. Lo que nunca deja de actuar son las consecuencias de sus actos políticos”.

Carlos Fuentes, La silla del águila

Una cucharada de su propio chocolate

La aprehensión de Mariano Herrán Salvatti, el carcelero de Chiapas, a las 21:50 horas del sábado, ha de haber acalambrado a más de uno. Fue una noticia que nadie esperaba. Una cucharada de su propio chocolate. Elementos de la Policía de Apoyo Ministerial, dependiente de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Chiapas cumplimentaron las órdenes de aprehensión y cateo expedidas por el Juez Tercero Penal del Distrito Judicial de Tuxtla Gutiérrez, Luis Onésimo de Coss León.

Al ex zar antinarcóticos de México, ex Fiscal de Justicia y ex Ministro de Economía de Chiapas se le sindica por los presuntos delitos de peculado, ejercicio ilegal del servicio público, abuso de confianza y asociación delictuosa en agravio del patrimonio del Estado.

Está recluido en el penal de alta seguridad de “El Amate”, donde aún siguen algunas de sus víctimas. Hasta donde se sabe, fue el recién designado Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSyPC), José Luis Solís Cortés, quien coordinó el operativo para la captura y traslado a “El Amate” del temible zar antinarcóticos de México.

Una operación sigilosa, profesional, que impidió se filtrara información.

Herrán Salvatti fue detenido en la cuarta sur poniente número 1751, en la colonia Xamaipac, en Tuxtla Gutiérrez, frente a decenas de invitados a una fiesta privada, en la propiedad de Dulce Berenice Velázquez Orantes, ex titular del Instituto Estatal de la Juventud, en el gobierno de “El Despota”, Pablo Abner Salazar Mendiguchía.

"En Chiapas la vigencia del Estado de Derecho se traduce también en que la cultura de los privilegios ha quedado en el pasado y la justicia se aplica a todos por igual", según palabras el Procurador de Justicia, Raciel López Salazar, quien junto al secretario de Gobierno, Noe Castañón León, anunciaron la mañana del domingo lo que durante toda la noche del sábado se filtró como rumor: que el ex fiscal y ex secretario de economía de Pablo Abner Salazar Mendiguchía había sido detenido, fichado y trasladado a “El Amate”, en medio de un despliegue policiaco inusitado, que primero acordonó el acceso del domicilio donde se hallaba para evitar su posible fuga. El mensaje que envía el gobernador Juan Sabines Guerrero debe quedar bien claro a todos. “En Chiapas nadie que infrinja la ley puede llamarse perseguido, nadie que violente el Estado de Derecho puede decirse intocable”, como se encargó de explicitar el secretario general del gobierno, Noé Castañón León.

Pareciera que a Pablo Abner Salazar Mendiguchía, que aprendió el arte de la oratoria como pastor, se le olvidó una máxima bíblica: “Con la vara que midas serás medido”.

La mazorca, ahora, no se desgrana por lo más delgado, como antaño: Herrán Salvatti era uno de los peces más gordos, el más temido, el más perverso, el de los nexos más oscuros. Ya en ocasiones anteriores se le ha ligado al cártel de los hermanos Beltrán Leyva.

Pero este no es el caso.

Quien fuera procurador de Justicia y fiscal general del estado durante el gobierno de Pablo Abner Salazar Mendiguchía, se le acusa, entre otras cosas, por los presuntos delitos de peculado, ejercicio ilegal del servicio público, abuso de confianza y asociación delictuosa en agravio del patrimonio del Estado.

La denuncias caerán en cascada, pero por lo pronto, diversos ex funcionarios públicos lo sindican penalmente por privación ilegal de la libertad, así como de encarcelar a por lo menos 137 disidentes políticos que luego fueron excarcelados al encontrárseles inocentes, y un sinnúmero más de tropelías que garantizan su permanencia tras las rejas por largos, larguísimos años.

Eso debiera ser recapitulado por quienes, como el propio Pablo Abner Salazar Mendiguchía, abusaron de sus cargos públicos, violentaron el orden constitucional, pisotearon los derechos humanos, y se enriquecieron a la sombra del poder político.

Ejemplos hay de sobra. La mazorca apenas comienza a desgranarse, y no por lo más delgado, como solía ser antes.

Las tropelías de Pablo Abner Salazar Mendiguchía, el Sátrapa, no tiene parangón en la historia de Chiapas.

Don Noé Castañón Gamboa, y Jorge Clemente Pérez Domínguez lo saben, porque lo padecieron, más que ninguno otro, cuando los días 27 y 28 de abril del 2001, Pablo Abner Salazar Mendiguchía ordenó tomar por asalto el Tribunal Superior de Justicia del Estado, nombrando de forma espuria a Juan Roque Flores, en sustitución de Enrique Robles Domínguez, Magistrado decano del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Chiapas, como encargado del despacho de la presidencia de ese cuerpo colegiado.

Mariano Herrán Salvatti dirigió personalmente el asalto del TSJE, pisoteando la Carta Magna, como parte de lo que Pablo Abner Salazar Mendiguchía dio en llamar “el desmantelamiento de los espacios de poder bajo el control del priismo duro”:
1. El Poder Legislativo.
2. El Poder Judicial.
3. El partido Revolucionario institucional.



Pablo Abner Salazar Mendiguchía utilizó al coleto Rosendo Santiago Ramírez, actual delegado del Conafe en Chiapas para reventar a los priistas en el Congreso y en el Tribunal de Justicia. En diversos círculos corrió la versión de que los "congresistas" que apoyaron a Pablo Abner recibieron, al menos, un millón de pesos cada uno.

Pero no solo eso.

El Sátrapa hizo confeccionar una ley que penalizaba la libertad de expresión, bajo el subterfugio del delito de difamación, que acertadamente los comunicadores denominamos “Ley Mordaza”

Por eso, ahora, los periodistas debiéramos edificar una estatua de la infamia, en honor al Sátrapa de Pablo Abner Salazar Mendiguchía, para que quede constancia histórica.

El sátrapa que sometió –como nadie lo hizo antes- a la prensa escrita, televisiva y radiofónica. El sátrapa que amordazó la libertad de expresión (“libre por la palabra libre”) justo en la tierra de Belisario Domínguez, el prócer que sacrificó su lengua y aún su vida por esa gloriosa frase

Los magistrados, juristas, abogados, deberán erigir la suya:

El magisterio, la propia...

Los campesinos, la suya...

Que no quede un rincón de Chiapas donde no se le recuerde, como lo que fue, como lo que es... un sátrapa, déspota y corrupto.


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