Después de abandonar las instalaciones de la Policía Federal en Tuxtla Gutiérrez, siendo aproximadamente las 13:40 horas de este viernes recibí la llamada de uno de mis hijos notablemente alterado para informarme que se encontraba en su domicilio quedando de verse conmigo frente a la secundaria Valentin Gomez Farias porque su hermano había sido detenido por agentes de la Policía Municipal.
Inmediatamente me trasladé hacia el centro educativo, donde contacté con mi hijo, quien me explicó a bordo de un taxi con dirección a la Secretaría de Seguridad Pública Municipal que en el parque de la colonia Paraíso II se encontraban descansando cuando la unidad policiaca se detuvo cerca de ellos.
Del vehiculo bajaron dos elementos de la Policía Municipal quienes de forma prepotente los abordaron a ellos y a otros dos jóvenes con los que se encontraban platicando.
Uno de los uniformados se colocó detrás de uno de los jóvenes y lo abrazó por la espalda para inmovilizarlo sin dar ninguna explicación, más que la orden de subirse a la patrulla y aunque les preguntaron el motivo de la detención no respondieron. El joven aprovechó un momento para echar a correr.
Otro policía por la parte de atrás de la camisa a mi hijo X y lo levantó de donde se encontraba sentado, también para meterlo a la unidad.
En ese momento de la patrulla descendió un menor con el uniforme de la misma escuela, quien hablaba con toda familiaridad a los agentes, incluso llamándolos por su nombre a quien le preguntaron que quién había sido y el adolescente señaló a mi hijo Y, argumentando que lo correteó para despojarlo de cinco pesos, diciéndole a Y que no sabía con quién se metía.
Mi hijo Y pidió a los policías que esperaran a que me hablaran, a lo que se negaron los uniformados, quienes nuevamente le ordenaron que subiera a la patrulla.
Conocedor de sus derechos se negó a hacerlo hasta que yo estuviera presente. En ese momento uno de los agentes sacó el gas pimienta y amenazó con rociarlo.
Asustado, su hermano X le dijo que mejor se subiera para que no lo lastimaran.
Entonces Y trató de dejar su mochila a una madre de familia que se acercó a tratar de impedir la detención, incluso mi hijo les dijo que la revisaran si buscaban armas o el supuesto producto del robo.
Uno de los agentes tomó la mochila y la arrojó dentro del vehículo, aunque la pudo rescatar nuevamente y entregarla a la señora.
Así, violentando sus garantías constitucionales, siendo menor de edad fue detenido y obligado a subir a la patrulla y trasladado a la Secretaria de Seguridad Pública Municipal.
Durante mi trayecto a esa corporación realicé varias llamadas para confirmar en donde se encontraba.
Se le habló al ex director de la Policía Municipal, Francisco Grajales, quien informó que el nuevo director es David Solís, a este funcionario quien no contestó de momento y a José Rubén Cruz Aguilera, director de Tránsito quien finalmente confirmó que Y se encontraba en ese lugar.
Antes de arribar logré contactar con el secretario Rogelio Hernández de la Mata, a quien se le exigió se garantizara el respeto a la integridad física de mi hijo y que se procediera conforme a derecho.
Enseguida se estableció contacto con David Solís quien aseguró que el menor se encontraba bien y estaba en su oficina.
Al llegar, intenté ingresar por la entrada de vehículos, ya que es ahí donde se accede para ver a los detenidos y pregunté por el director David Solís y el vigilante dijo que era en otro acceso.
Una vez ahí me regresaron a la guardia del estacionamiento y se le exigió al policía respeto y que no estuviera enviando a lugares incorrectos. Otro de los agentes dio aviso al director pero al tratar de entrar trataron de impedir el paso de mi X, quien me estaba acompañando.
Nuevamente hubo que esperar para que el director de la PM diera autorización y así pudimos ingresar al edificio donde el adolescente denunciante se encontraba con un adulto quien, después supe, es su padre. Momentos después vi a una señora, que dijo ser la madre de ese menor. Dentro de una oficina se encontraba el director con Y, quien aparentemente se encontraba físicamente bien.
El director justificó la detención porque había una parte acusadora, asegurando que se estaba actuando conforme a derecho y que s
Ahí ocurrió la primera intervención de un policía del que se ignora su nombre pero que fue fotografiado quien defendió a la parte acusadora desde el primer momento, mostrando parcialidad.
Poco después el director se retiró.
La vocera de la SSPM, Mariana …. Se acercó a platicar, diciendo que el secretario Rogelio Hernández se encontraba al tanto de la situación y que si quería subiera a hablar con él.
Accedí a subir a las oficinas de ese funcionario donde aseguró que todo sería conforme a derecho, que los dos menores serían presentados a la cárcel municipal denominada “La Popular” para que ahí se arreglara el asunto.
En tanto me encontraba con el secretario, nuevamente faltando a los principios fundamentales de los derechos del menor, le ordenaron a mi hijo subir a una patrulla para una certificación a un lugar que presuntamente sería “La Popular”, aunque nunca informaron a dónde lo llevaron. Cabe mencionar que fue en la misma patrulla en que lo detuvieron, ya que como característica no tiene el vidrio trasero.
Al regresar le pregunté si lo habían maltratado, dijo que no, que le dijeron que se quitara la camiseta y se levantara las mangas del pantalón para ver si no tenía tatuajes (no los tiene) y la mujer que lo revisó, vestida de civil, le dijo que le soplara al rostro.
En ese momento, el menor acusador se encontraba declarando ante el encargado del jurídico, quien tampoco proporcionó su nombre. Cuando terminó de declarar pregunté a ese sujeto que si aún faltaría mucho, diciendo que no, que ya se los iban a llevar, esto a pesar de que De la Mata dijo que habría imparcialidad.
Diálogo textual con el licenciado encargado del área jurídica, de la cual se cuenta con grabación_
Hermes Chávez (HC). … ¿Cómo en calidad de probable?
Encargado Jurídico (EJ) - En calidad de probable
HC- De probable qué?
EJ- De probable responsable
HC- O sea está detenido?
EJ - Nosotros somos autoridad preventiva. Estamos poniéndolo a disposición de la autoridad competente quien determinará la situación jurídica del menor.
HC - Por eso, se encuentra detenido.
EJ - No. Simplemente está en calidad de asegurado aquí con nosotros.
HC - ¿Sabía usted que no puede detenerse a un menor de edad, según los convenios internacionales de protección a la niñez?
EJ - Mire, no me esté tomando fotos.
HC - Sí se las estoy tomando.
EJ - Ahí me está usted faltando al respeto.
HC - No, señor, no le estoy faltando al respeto.
EJ - Por favor, está usted en una dependencia pública, tenga mucho cuidado.
HC - No me amenace.
EJ - El hecho de que yo sea servidor público, no le da derecho a usted de estarme intimidando de esa manera.
HC - ¿Qué tenga cuidado de qué?
EJ - De estarme tomando fotos.
HC - Eso no le dijo el mayor? Que me diera todas las facilidades?
No hubo respuesta.
HC - Sabe usted que no puede detenerse a un menor d
EJ - Dígaselo usted al mayor.
Posteriormente uno de los oficiales, el mismo que mostró preferencias por la parte acusadora, dijo que mi menor hijo sería llevado a la Fiscalía Metropolitana. Para esto ya había entablado comunicación con Francisco Gurgoa, encargado de la sala de prensa de la Comisión de los Derechos Humanos de Chiapas, quien dijo que un visitador arribaría a la dependencia.
Entonces informé al oficial encargado que yo debería acompañar al menor, a lo que se negó explicando que podría ir en otra unidad. Exigí entonces acompañarlo y tuve que llamar nuevamente a De la Mata, quien autorizó que así se hiciera. Entonces le dije a X, quien continuaba conmigo que nos fuéramos pero el mismo policía nuevamente se negó.
Le explique al policía que por ser menor de edad debía ser acompañado de un adulto y que no podía dejar solo a X ahí. Ningún argumento lo convenció y procedí a tomar fotos de ese agente y los demás que se encontraban ahí. Uno de los agentes llevó una cámara y también me fotografiaron, con la diferencia que un reportero utiliza las gráficas para su trabajo periodístico, a diferencia de policías que amparados por el uniforme las pueden utilizar con fines perversos.
Otro de los policías, vestido de negro, habló con alguna persona por radio y ordenó que se utilizara la fuerza para subir al menor.
Me paré frente a mi hijo y extendí los brazos, en ese momento unos cinco o seis policías se me abalanzaron, incluyendo el oficial que mostraba favoritismo, logrando someterme por la fuerza mientras otros de la misma forma abordaron al menor a la patrulla. Una vez que partieron cínicamente me dijo el oficial favoritista que ya me podía retirar del lugar.
Desde ese momento inició la búsqueda de mi hijo, ya que a pesar de que De la Mata dijo que sería llevado a la Popular, en ese lugar dijeron que había sido llevado ahí pero para certificarlo y que ahí no se encontraba. Entonces a bordo de taxi me trasladé a la fiscalía metropolitana, donde me reuní con Vinicio Portela, director del Sol de Chiapas, lugar en el que me dijeron que no había sido trasladado el menor.
En ese espacio me comuniqué con el Fiscal Metropolitano Guillermo Penagos, a quien le solicité de la misma forma, se respetara la integridad física del menor y se procediera conforme a derecho. También me comuniqué con David Solís exigiéndole saber dónde se encontraba mi hijo, diciéndome que había sido trasladado a La Popular.
Regresamos a ese lugar, donde ya un policía se encontraba en la entrada y al momento de tratar de entrar intentó obstruirnos el paso a la barandilla, logré ingresar p
El mismo funcionario que me había recibido anteriormente salió de barandilla cuando Vinicio le reclamó su intento de obstruir el paso a un lugar público, diciendo que había sido orden de él mismo no dejarlos pasar. Ahí reiteró que el menor no había sido trasladado a ese lugar.
Procedí nuevamente a hablarle a David Solís, en esta ocasión poniendo el altavoz para que Vinicio y el visitador escucharan, aunque este último personaje no daba muestras de realmente defender los derechos del menor.
David Solís entonces dijo que todo se debió a una confusión ya que otro joven había sido detenido por el mismo presunto delito (curiosamente la parte acusadora de éste y la de mi hijo se pusieron a platicar con toda confianza, riéndose cínicamente) lo habían llevado a la Popular, pero que mi muchacho estaba en la Fiscalía Especializada en Asalto a Transeúnte.
Al trasladarme ahí encontré una patrulla municipal donde al asomarme ahí estaba mi hijo dentro.
Después de haber sido “paseado” aún se encontraba retenido en el vehículo de Seguridad Pública. El conductor manifestó que de ahí lo trasladarían a una dirección donde al parecer había unos separos, tratándolo en todo momento como un delincuente, donde Y escuchó decir a los policías a un guardia en el Ministerio de Justicia que iban a dejarlo ahí. El guardia les dijo que el papel que llevaban estaba incorrecto porque no podían dejarlo como mayor de edad y ahí lo presentaban como mayor de edad, que corrigieran el papel y de ahí lo volvieron a regresar a la SSPM, a pesar de que De la Mata dijo que no estaba detenido.
Al subir al edificio se encontraba el padre, la madre y el menor denunciante, y le pregunté al fiscal que estaba tomando el caso que qué pasaba con mi hijo, y me dijo que se lo habían llevado y regresado porque los policías habían cometido un error en los documentos que redactaron y les permitió hacer el cambio, lo que a todas luces no debió permitir, ya que los documentos ya estaban con los supuestos datos correctos. Es también cuestionable porqué, siendo un menor de edad, accedió a proceder en su contra a pesar que hay una Fiscalía para Menores.
No fue sino hasta que llegó la licenciada Dulce, personal
Por fin, cerca de las 11:00 PM pudimos salir, sin que en el transcurso de ese tiempo mi hijo probara bocado, salvo el agua que le proporcionó David Solís en su propia oficina. Cabe mencionar que ni en la SSPM ni en la FEAT proporcionaron algún tipo de documento. Según el fiscal encargado, fue denunciado por TENTATIVA DE ROBO, del que en un principio se dijo que eran cinco pesos, después de un MP3 o Ipod, entre otras contradicciones. Según el fiscal el menor manifestó que Y y otros compañeros lo habían asaltado despojándolo de un teléfono celular.
Por su parte, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas confirmó que hubo violaciones a los derechos de mi hijo, con base jurídica en la Convención Americana Sobre Derechos Humanos, el Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos, la Convención sobre Derechos de los Niños e incluso la Ley que Establece el Sistema Integral de Justicia para Adolescentes en el Estado de Chiapas.
Según el 133 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos las normas internacionales son vigentes y válidas en México. Lastima que las autoridades no lo sepan.




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