+ Felipe Arizmendi Esquivel
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Desde hace muchos años, infinidad de cubanos han intentado huir de su país, desafiando el mar que les separa de Florida, en Estados Unidos, o arriesgando por otros caminos. A últimas fechas, redes muy organizadas los trasladan pasando por el sur de México. Pagan cantidades enormes, con tal de lograr su libertad y disfrutar de otras condiciones de vida. ¿Por qué lo hacen? Si la isla fuera el paraíso que algunos ensalzan, no pasaría esto.
He estado en dos ocasiones en Cuba, no como turista, pues a éstos el gobierno les tiene bien marcada la ruta de lo que le interesa que vean, sino en plan de trabajo y dando servicios que me solicitaron. Pude convivir con sacerdotes y otras personas, comprender un poco más la realidad, apreciar algunos de sus logros, que son indudables en rubros como medicina y educación, así como también sus graves carencias. No hay miseria, pero sí pobreza y muchas carencias. Se ha intentado reducir algunos desniveles económicos, sociales y culturales, pero limitando la libertad personal en varios aspectos. La libertad religiosa es muy restringida, sobre todo para la Iglesia Católica, que siempre ha sido crítica del sistema.
La migración ilegal es un signo de que las cosas no funcionan a satisfacción. Es lo mismo que decimos aquí: si estuviéramos bien, no saldrían tantos mexicanos hacia el Norte. Si el campo fuera rentable, no estaría tan abandonado.
JUZGAR
El régimen castrista se inspiró en el marxismo. El Papa Benedicto XVI, alemán y conocedor profundo de Marx, dice sobre él: “La agudeza de su análisis y la clara indicación de los instrumentos para el cambio radical, fascinó y fascina todavía hoy de nuevo” (Spe salvi, 20). “Indicó con exactitud cómo lograr el cambio total de la situación. Pero no nos dijo cómo se debería proceder después. Suponía simplemente que, con la expropiación de la clase dominante, con la caída del poder político y con la socialización de los medios de producción, se establecería la Nueva Jerusalén. Entonces se anularían todas las contradicciones, … todo pertenecería a todos y todos querrían lo mejor unos para otros… Sabemos cuál ha sido su desarrollo posterior: en lugar de alumbrar un mundo sano, ha dejado tras de sí una destrucción desoladora. El error de Marx no consiste sólo en no haber ideado los ordenamientos necesarios para el nuevo mundo… Su error está más al fondo. Ha olvidado que el hombre es siempre hombre. Ha olvidado al hombre y ha olvidado su libertad. Ha olvidado que la libertad es siempre libertad, incluso para el mal. Creyó que, una vez solucionada la economía, todo quedaría solucionado. Su verdadero error es el materialismo: en efecto, el hombre no es sólo el producto de condiciones económicas y no es posible curarlo sólo desde fuera, creando condiciones económicas favorables” (Ib, 21). “Quien promete el mundo mejor que duraría irrevocablemente para siempre, hace una promesa falsa, pues ignora la libertad humana. La libertad debe ser conquistada para el bien una y otra vez” (Ib 24). El sueño del marxismo “se ha desvanecido”, pues es “una filosofía inhumana” (Deus caritas est, 27 y 31 b).
ACTUAR
Hay que tener la mente lúcida y el corazón abierto para apreciar los logros del régimen imperante en Cuba, pero también sus limitaciones. No seamos de los que se deshacen en elogios y quisieran calcar esa experiencia en nuestros países, como se intenta en Venezuela, porque saldríamos perdiendo, sobre todo la libertad.
Los obispos cubanos, en su reciente visita al Papa (2 de mayo), expresaron: “En estos momentos se habla en Cuba de cambios, que el pueblo y la Iglesia saludan con esperanza. Rogamos a la Virgen de la Caridad que estos cambios hagan de Cuba una tierra más fraterna y pacífica, guiada por los principios del bien común, subsidiariedad, participación, solidaridad, y por los valores fundamentales de verdad, caridad, justicia y libertad”. Apoyamos sus peticiones. Tratemos como hermanos a los cubanos que buscan la libertad que no encuentran en su país. Como decía Juan Pablo II: “¡Que Cuba se abra al mundo, y que el mundo se abra a Cuba”. No perdamos la esperanza.




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