miércoles, enero 23, 2008

En crisis la ganadería en Tabasco

Roberto Barbosa.

Villahermosa, Tab.— Baja producción de leche y carne, pastizales secos, ganado flaco, número creciente de animales enfermos, serios problemas de comercialización y altas erogaciones para tratar de salvar los hatos, son los problemas que aún padecen los productores pecuarios por la creciente de noviembre pasado.
Los ganaderos casi en bancarrota se aferran a su actividad con las secuelas de la pasada inundación que destruyó sus potreros.
Los dirigentes productores de carne y leche bovina estiman que hasta dentro de un mes, cuando empiecen a recuperarse las praderas e inicie la época de parición de las vacas, se registrarán mejores condiciones para los ganaderos al crecer la producción de esos alimentos.
Freddy Priego Priego, secretario del consejo directivo de la Unión Ganadera Regional de Tabasco (UGRT), y Ricardo Fernández Pedrero, tesorero del Consejo de Administración de Ultralácteos, la pasteurizadora de la UGRT, dijeron que a dos meses de la calamidad natural que también vivió este sector, empieza una lenta y dificultosa recuperación de la actividad pecuaria.
Será hasta después de enero cuando empiece a recuperarse el ganado tanto cárnica, productiva y reproductiva.
Ambos, coinciden en que económicamente ha sido alto el costo que aún pagan los productores afectados por la inundación, para mantenerse en la actividad.
Desde que se les vino el mundo de agua, los ganaderos empezaron a erogar recursos para realizar movilizaciones masivas de animales a partes altas de otros municipios, para ponerlos a salvo. Ello les generó un egreso adicional por gastos de fletes, vaqueros y renta de pastura. Fue deterioro económico adicional.
Por ejemplo, el ganadero Jesús Falcón, cuyo potrero se localiza en el poblado Macultepec, trasladó su hato a Reforma, Chiapas, dos meses. Por renta de pastura pagaba 100 pesos mensuales por animal pequeño y 150 pesos por el grande.
En transporte erogó 24 mil pesos, además de contratar cuatro vaqueros para subir y bajar el hato.
Pérdidas en cadena
Priego explica que otra pérdida económica que sufrieron los ganaderos fue que los animales que tenían muy buenos niveles cárnicos, perdieron entre 40 a 60 kilos, que multiplicado por 16 pesos cada kilo en pie, representa un daño económico más.
Al bajar el agua retornó paulatinamente el ganado a sus potreros, deteriorados con pastizales en malas condiciones. Esa situación genera otro egreso al ganadero, al tener que comprar pacas de pastura seca y alimento balanceado.
Actualmente, la tonelada de alimento de mantenimiento vale 2 mil 925 pesos y 117 pesos el saco de 40 kilos, en la fábrica de alimentos balanceados Unión.
“Otro golpe es que mucho ganado absorbe el producto que tiene en el vientre por situaciones de subsistencia y en muchos casos abortan y el nivel de mortandad de becerros se incrementa por problemas de la movilización y padecimientos neumónicos”, resume Priego. “La empresa ganadera en sí recibe un buen golpe económico”.
El líder de la UGRT señala que los programas gubernamentales de apoyo, “no para solucionar el problema”, evitaron mortandad de ganado por inanición con la distribución de alimento para sostenimiento y pastura seca.
Sagarpa apoyó sólo con 40 sacos a cada productor afectado, insuficientes para el tiempo que han estado sin pastura los potreros.
Médico veterinario zootecnista afirmó que los hatos de ganado flaco en los potreros de zonas inundadas, requieren atención inmediata del productor: esquema sanitario de desparacitación, vitaminarlos y que coman bien, pero esto último requiere del pastizal. “Pero eso es sólo para el que tiene posibilidades, porque hay muchas veces que el productor dice o como yo o come el animal”.
Será necesario replantear, revisar y crear algunos programas oficiales para paliar la situación. “La función de nosotros es producir y la de las autoridades es apoyar con los instrumentos para lograr ese objetivo”. La dimensión del problema fue tan grande que se necesitaba un volumen de recursos igual, sostiene.
A su vez, Ricardo Fernández recuerda que durante el desastre climatológico, las pipas recolectoras de leche de la fábrica se quedaron cuatro días sin poder salir al estar inundadas las carreteras.
Estima así que el hato lechero de las zonas inundadas dejó de producir durante mes y medio por lo que descendió la captación del lácteo en la planta, al llegar a 45 mil litros, en lugar de los 62 mil litros acostumbrados. Actualmente se registra un ascenso en el acopio, y se espera que al iniciar la época de parición natural en las vacas se incremente.
Dice que primero se redujo la producción lechera por el traslado de ganado a otros lugares, luego por la pérdida de peso, por falta de alimento. “Con la inundación extraordinaria se registró un inesperado bajón”, expresa el tesorero de Ultralácteos al mencionar que los más afectados fueron los ganaderos de los municipios de Centro, Jalpa de Méndez, Nacajuca, Jonuta, parte de Macuspana y Jalapa.
Los ganaderos dejaron de ordeñar temporalmente, y reiniciaron hasta que empezaron a recuperar sus potreros que estaban dentro del agua.

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