domingo, octubre 22, 2006

Cerro Hueco, ahora Museo de Ciencia y Tecnología





Angeles Mariscal

El penal de Cerro Hueco, celebre por los presos indígenas y no indígenas milicianos y bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) que fueron encarcelados en el lugar luego del alzamiento de 1994, se convirtió este día en el Museo de Ciencia y Tecnología de Chiapas.
Durante el evento el presbítero Joel Padrón González -encarcelado en 1991 por el gobernador Patrocinio González Garrido acusado “conspirar” contra las autoridades- sostuvo que hoy se cierra una etapa de la “historia negra de Chiapas”.
En julio de 2004 el penal fue cerrado de forma definitiva, y unos dos mil 334 reos de los módulos uno, dos y seis fueron trasladados al Centro de Readaptación Social de Alta Seguridad El Amate, construido en Cintalapa, a unos 90 kilómetros de esta capital.
Durante los 37 años que estuvo habilitado como penal -fue construido entre 1964 y 1970- sirvió para someter a miles de luchadores sociales que se rebelaron contra los gobiernos que se sucedieron. Cobró relevancia y celebridad hacía 1996, cuando decenas de indígenas se reconocieron e identificaron las causas comunes de sus detenciones, y organizaron en lo que entonces se identificó como La Voz de Cerro Hueco.
La Voz de Cerro Hueco fue el símbolo público de la aplicación facciosa de la justicia en Chiapas. Por sus celdas pasaron desde el entonces párroco de Simojovel, Joel Padrón; el comandante Vicente del EZLN -Javier Elorriaga- y miles de indígenas anónimos que osaron inconformarse con su papel de marginados.
La Voz de Cerro Hueco se desvaneció cuando prácticamente todos sus integrantes fueron excarcelados como parte de una estrategia que pretendió desmembrar las causas que mantenían vivo el movimiento zapatistas; no fue así con muchos otros presos injustamente detenidos que no tuvieron y no han tenido la fortuna de asirse a una causa pública.
Hoy Joel Padrón compartió su historia de 50 días de cautiverio en la celda número siete. Dijo que la construcción de este museo (el de Ciencia y Tecnología), al igual que su liberación a la media noche de un 21 de octubre, es una prueba de que es posible “vencer la injusticia, el atropello, el olvido, el atraso y construir el Chiapas que todos anhelamos”.
“Al haber transformado de esta manera el infierno de aquel viejo Cerro Hueco y convertirlo en este Museo Chiapas de Ciencia y Tecnología, estamos demostrando que es posible realizar lo que nos propongamos, que la noche quedó atrás y comenzó un nuevo amanecer; lo podemos constatar al poder ver desde lo que fueron las tinieblas de un Cerro Hueco, el horizonte de este nuevo Chiapas y el corazón de este nuevo Chiapas”, dijo.

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