*José Antonio Sosa Plata
En unos cuantos días, la imagen de Enrique Peña Nieto fue afectada seriamente por la respuesta que dio en Guadalajara, el sábado pasado, sobre las lecturas que han marcado su vida política. El hecho le dejará una huella imborrable por mucho tiempo.
¿Por qué fue para Peña Nieto un problema importante de imagen?
1. Porque puso en evidencia algunos de los puntos vulnerables de su personalidad que ya habían identificado sus adversarios, pero que no habían permeado en la sociedad.
2. Porque dejó en entredicho la capacidad operativa de su equipo de asesoría y comunicación para hacer frente a situaciones de conflicto y crisis.
3. Porque demostró que no supieron él, su familia y su equipo cómo reaccionar en las redes sociales y que el éxito en Twitter no depende sólo del número de seguidores.
¿Afectará el incidente las tendencias electorales en su favor?
No, al menos en el corto plazo. El problema central que se desprende del asunto no está en que conozcamos cuántos libros ha leído o no el aspirante presidencial, o si recuerda o no los que han marcado su vida política.
Lo delicado está en lo que se descubrió con sus palabras:
1. Que tal vez no tenga una formación académica, cultural o profesional sólida como la que se requiere para gobernar al país en el contexto actual.
2. Que sus habilidades para improvisar y debatir son limitadas.
3. Que quedó en entredicho su capacidad para tomar decisiones.
¿Por qué el problema ha seguido creciendo?
1. Por la magnitud del error que cometió el aspirante presidencial.
2. Por el inadecuado manejo del conflicto, tanto en los medios de comunicación como en Twitter.
3. Porque, si bien los instrumentos y selección de voceros fueron los adecuados en un principio, fallaron los argumentos y las formas.
4. Porque ante la dimensión que adquirió el problema en las redes sociales, era imposible manipularlo, minimizarlo o esconderlo en los medios de comunicación.
5. Porque los adversarios del PRI y Enrique Peña Nieto no podían ni debían dejar pasar una oportunidad tan atractiva como ésta.
¿Qué determina la capacidad de un líder?
Como sucede en todas las actividades técnicas, académicas y profesionales, la capacidad no sólo se demuestra con el grado académico, un currículum vitae extenso o “impresionante” o contando con una memoria privilegiada.
La capacidad y la inteligencia están vinculadas con los resultados.
En el ámbito profesional he conocido a muchos personajes con grados académicos destacados, pero con grandes limitaciones para gobernar, dirigir equipos o comunicarse con eficiencia ante los medios de comunicación.
En contraste, he visto a líderes carismáticos muy eficientes con estudios básicos o de nivel medio—superior.
En varios cientos de entrenamientos que he realizado con personajes políticos, periodistas, empresarios y líderes de opinión de primer nivel, he comprobado lo fácil que resulta hacerlos caer en errores tanto o más delicados como el de Peña Nieto.
Todos tenemos nuestros puntos débiles y vulnerables.
Lo importante en el trabajo de la comunicación política es la preparación técnica a fondo, la actualización en el uso de las nuevas herramientas que ofrece la tecnología e incrementar las habilidades de expresión ante los medios.
Mientras menos errores se cometan, mayores son las posibilidades de éxito.
¿Tiene solución el problema en que se metió Enrique Peña Nieto?
Sí, pero es indispensable y urgente que el precandidato y su equipo revisen una vez más el diagnóstico personal de fortalezas y debilidades en su imagen. Él mismo se abrió un boquete que no se puede minimizar y que sin duda lo marcará por mucho tiempo.
Regresarlo a un programa de entrenamiento no será suficiente.
Si el PRI quiere mantener su ventaja competitiva, requerirá de un trabajo político y profesional más profundo. La protección de imagen a la que estuvo acostumbrado como gobernador será insuficiente ante los altos niveles de confrontación que habrá en 2012.
¿Qué lección nos deja a la ciudadanía esta experiencia?
La más importante consiste en resolver un dilema fundamental: ¿Queremos un Presidente que sólo proyecte de manera superficial una buena imagen personal o uno con la capacidad, el carácter, el valor y la decisión para hacer frente a los problemas económicos y de seguridad pública que enfrenta el país?
¿En cuál de las dos opciones estará en 2012 la imagen de Enrique Peña Nieto?
Preguntas y comentarios a sosaplata@live.com
Twitter @sosaplata
*Especialista en información noticiosa, comunicación e imagen política. Como consultor político ha realizado investigaciones profesionales, asesorías y entrenamiento en medios a más de 650 personajes de primer nivel en El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Chile, Brasil, Perú, España, Estados Unidos y en más de 20 estados de la República Mexicana. Coordinador académico de los diplomados en Estrategias de Comunicación Política, Comunicación de Gobierno, Manejo de Conflicto y Crisis y Redes Sociales 2.0 (Universidad Iberoamericana). Director de Apoyo, Asesoría en Comunicación Política, S.C.




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