miércoles, agosto 24, 2011

Serviles de Aguilar Bodegas y Pablo Salazar buscan crear clima de confrontación entre periodistas

Este es el verdadero rostro de Pepe López Arevalo, quien al servicio de Pablo Salazar y José Antonio Aguilar Bodegas ha intentado minimizar el atentado contra el periodista Elnecavé. Desde su enferma cabeza, y tomando en cuenta sus hábitos, ha querido "vender" la idea de que la agresión contra Jacobo Elnecavé fue un incidente fortuito. En la fotografía, visiblemente intoxicado se abraza de una mujer, mientras tanto en la mesa hay cerveza y en el fondo se observa a una bailarina. La fotografía fue tomada en un centro nocturno de Tuxtla Gutiérrez. Además.... ¿Pepe López Arévalo qué hace con las fotografías de menores además de publicarlas en internet y en periódicos...?. Esta es la cara del que escribe desde la cuenta de @estesur, este es el que se proclama como paladín de la ética periodística en Chiapas.

Las mentiras y manchas de Aguilar Bodegas, sus socios y cómo opera la mafia.
Candy Castol
Tuxtla Gutiérrez. Desde redes sociales y recientemente con panfletos, serviles y rastreros a los intereses de Pablo Salazar Mendiguchía y José Antonio Aguilar Bodegas, han endurecido su campaña de hostigamiento contra los medios de comunicación y periodistas que han cuestionado el proceder de la dupla conformada por el residente en la cárcel de Huixtla y el director del despacho de los Álvarez Puga.



José Antonio Aguilar Bodegas, un perdedor y apocado en toda la extensión de la palabra, primero en el plano político donde no pudo ni ganar un proceso local para presidente municipal (y recurrió a un fraude histórico multidenunciado en Tapachula), y quien no pudo ni convencer al priísmo que lo respaldara en el 2000, y menos que el pueblo de Chiapas lo apoyara en el 2006, se ha dado la tarea, junto con sus aduladores, de emprender una campaña de hostigamiento “mediático” contra todos aquellos que no se prestan a ocultar sus trapacerías.
El mismo que abandonó a su esposa Martha Grajales Burguete (así lo denunció ella y está documentado) cuando tenía cáncer –y en el momento más agudo de su enfermedad– para cambiarla por una de sus empleadas, aunque en Tuxtla Gutiérrez y Tapachula la gente –también está documentado– le atribuye algunos gustos más estrafalarios, utiliza dinero del Despacho de los Álvarez Puga, sus patrones, para atacar en medios a quienes le incomodan; por ejemplo, la publicación de un desplegado en un periódico de circulación nacional firmado por el ex senador.
Desde distintas trincheras, pero todas con el sello de las manchas que caracterizan a José Antonio Aguilar Bodegas, se han lanzado ataques sistemáticos para intentar amedrentar a quienes publican cosas, documentadas, que afectan los intereses de este multifacético, para no usar el término de travestido político que se agazapa en un supuesto despacho de asesoría fiscal.
Así mienten…
Aguilar Bodegas utiliza plumas a modo para intentar justificar atrocidades. Desde muertes, como el caso de los niños de Comitán, hasta otros incidentes graves como un atentado contra un trabajador de un medio de comunicación.
Un ejemplo claro fue la campaña mediática que emprendió José López Arévalo en el caso de la muerte de los niños de Comitán, y para intentar borrar de la opinión pública la gravedad del caso recurrieron a una de las pluma queridas de Josean –como le gusta que le digan en privado a este político que nació manchado–, utilizando a un sexagenario (por lo menos esa edad representa López Arévalo) que publica fotografías de menores de edad y que hasta la fecha no ha presentado públicamente las cartas de autorización de los padres de familia de estas niñas que han sido utilizadas como objetos, exhibidas en posiciones que faltan, desde cualquier óptica, a la moral de ellas.
Aguilar Bodegas mintió cuando dijo que no tenía ninguna relación con el despacho de los Álvarez Puga, con Pablo Salazar; toda vez que el propio vocero de este clan, José López Arévalo, en una columna ventiló la relación laboral que el hoy detenido por robo al pueblo de Chiapas sostenía con ese despacho y, en consecuencia, como subordinado del tapachulteco.
De igual forma, desde que se registró el lamentable atentado contra el periodista Jacobo Elnecavé, los periodistas que se han caracterizado por adular y defender a ultranza a Pablo Salazar (como Pepe López Arévalo) o a José Antonio Aguilar Bodegas, se dedicaron a intentar minimizar la información y buscaron sesgar y amedrentar a las autoridades para que torcieran la averiguación previa sobre el caso.
Cabe recordar que el despacho de los Álvarez Puga, para el cual trabaja José Antonio Aguilar Bodegas y en el que laboró Pablo Salazar antes de que un juez dictaminara que le robó a los chiapanecos, es investigado por la PGR, el IMSS y el SAT.
José López Arévalo recientemente dejó de escribir en un periódico local, bajo una serie de fantasías pretendió decir que lo habían censurado, lo cual llama la atención porque la persona que él señaló que le había ordenado que dejara de “alabar y defender” a Pablo Salazar en su columna, es un periodista que perteneció a la propia estructura de Comunicación del oriundo de Soyaló, por lo que hay quienes aseguran se trata de un montaje para victimarse.
Pero López Arévalo en Chiapas no es conocido por su brillantez como periodista, sino por sus fiestas en “La Cabañita”. Cabe recordar que este personaje que hoy habla de ética, contraviniendo todos los principios de moral, publicó de manera reiterada fotografías de menores de edad en sus páginas.
Al día de hoy no ha presentado ninguna carta de autorización de los padres de familia de las menores, quienes incluso eran exhibidas en una “columna política” con ropa diminuta. Al igual que Pablo Salazar, conociendo sus actos, antes de cualquier cosa quiere montar un escenario para parecer víctima.
Quieren desviar la atención del tema central
Analistas políticos coinciden en que la actitud asumida por José López Arévalo es para desviar la atención de un tema central: el dictamen del juez, que con base en pruebas contundentes se establece que Pablo Salazar le robó a los chiapanecos y el vínculo con José Antonio Aguilar Bodegas-Álvarez Puga.
Cabe recordar que en días pasados en una prestigiada cadena radiofónica, en sus líneas editoriales, fueron exhibidos los intereses de este grupo, por lo que sus “escribanos y propagandistas” han optado por intentar desviar la atención.
El clima de confrontación que se pretende crear, por parte de José López Arévalo y unos más al servicio de ese clan, tienen su origen en la mente de José Antonio Aguilar Bodegas, coincidieron distintos analistas consultados.
Sería interesante que mejor explicara Aguilar Bodegas sobre el daño que le hace el outsourcing (que él encabeza) a los trabajadores, al limitarlos en sus derechos laborales, o que diera detalles de su relación con Pablo Salazar Mendiguchía, en lugar de estar lanzando a sus incondicionales a agredir, aunque sea de manera escrita, a periodistas.
 De los otros serviles... más información después!!!

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