martes, agosto 23, 2011

Juan Sabines, amarra a sus perros o él los manda morder

José López Arévalo
Estar en el poder o cerca de él conlleva responsabilidades. Debe ser. Así es.

Pero nunca falta quien no lo entienda. Lo asuma.

A Es irresponsable.

El llevado y traído Jacobo Elnecavé, asesor en materia de joder de la actual administración sabinista, es de éstos.

Hombre siempre lisonjero con quien detenta el poder, jamás crítico de él, vive sus momentos de gloria. Está sobre el ladrillo. Padece su síndrome.

A Está mareado.

El gobierno de Juan Sabines Guerrero lo ha usado de ariete.




A Es su tonto útil.
Pero se creyó la cuerda y ahora él cree es chingón. Chingonérrimo.

Su historia es sencilla.

Ha sido apologista del poder en turno. Siempre.

Pero ha sido en esta administración, que se destaca por sus ocurrencias y vaivenes, la que lo ha posicionado en alturas nunca soñadas por él. Ni por quienes conocen sus (in)capacidades.

Pero la improvisación es santo y seña de este gobierno que, aunque les pese,

A ya huele a pasado.

Bien, después del pleito de cantina —que pretendió sacarle raja y presentarse como héroe y vértice de las venganzas del pasado—, se rasgó las pantimedias y se asumió “periodista”, para días después renacer como flamante director de la caricatura de El Economista en Chiapas.

No tardaron mucho en enseñar el cobre.

En la gira del Ejecutivo estatal a Estados Unidos, Jacobo cubrió ésta; por Comunicación Social, desde luego. Faltaba más.

Pero no se circunscribe a realizar la talacha, no; no es su naturaleza.

A Es una ladilla.

Desde Twitter sigue su campaña de infamia contra quien esta columna escribe.

Eso no tendría mayor trascendencia si no fuera porque está al lado de Juan Sabines, el gobernador de Chiapas.

Él, en sí, es intrascendente.

A No vale una sola línea.

Pero preocupa escriba desde la cofradía que lo cobija y catapulta.

La política de Comunicación Social de este gobierno es responsabilidad de la triada: Juan Sabines Guerrero-Jaime Culebro-Jacobo Elnecavé.

Ni más ni menos.

Pero el Poder Ejecutivo es unipersonal, no se divide.

A No se relega.

Lo que hagan y dejen de hacer sus gatos es responsabilidad única y exclusiva del titular, en este caso de Sabines Guerrero.

Por ende lo que digan o escriban sus empleados es responsabilidad de Juan Sabines.

Eso debería saberlo el autollamado Guasón.

A Asumirlo.

Por ello, el ABC del periodismo asume cuando un periodista asume responsabilidades en gobierno o iniciativa privada éste debe dejar de escribir o hablar de manera “independiente”, para no contaminar la relación de sus patrones con el resto del gremio.

Pero acá es un chirmol.

¿Alguien con dos dedos de frente podría asumir Elnecavé ya no trabaja para su patrón?

A nadie engañan.

Son demasiado obvios.

La bronca es que dan una imagen de que al gobernador lo rebasan; el romance Jaime Culebro-Jacobo Elnecavé está por encima de la política de respeto a los periodistas que pregona Sabines Guerrero.

Pues uno de ellos, alentado por el otro, parece no tener mayor oficio que dedicarse a difamar e injuriar a los periodistas que advierten críticos al actual gobernante.

Y si a eso sumamos el padre del titular de Icoso, Jaime Culebro, Jorge Javier Culebro Damas es el subprocurador general de la PGJE, se cierra el círculo.

A El círculo de la maldá, dirían en Tabasco.

Por ello y sin vueltas escribo: Responsabilizo de cualquier atentado o maniobra legaloide en mi contra al responsable directo y único de gobernar Chiapas: Juan Sabines Guerrero.

Amarra a sus perros o él los ha mandado a morder.

A No hay de otra.

No hay comentarios.: