Fredy Martín Pérez
Comitán, Chiapas; 31 de mayo.-Los enfrentamientos entre campesinos de San José Yocnjab y taxistas de Transportes Unidos de la Región de Comitán (Turcom) y otras organizaciones, fue una “batalla” cruenta y ruda, con una sola consigna: Aniquilar al adversario a como diera lugar.
Pero a la magnitud de los hechos sangrientos, los cuerpos de socorro con presencia en la región, evidenciaron que no están preparados para atender un enfrentamiento de tal magnitud, mucho menos podrían hacerse presentes, en un tiroteo de varias horas, como ha sucedido en estados del Bajío y Norte del país.
Durante más de tres horas, ambos bandos, tuvieron la consigna de disminuir a su rival, a pedradas, golpes, puntapiés y garrotazos.
El campo de batalla que se circunscribió principalmente entre 9ª y 10 Sur y 2ª Oriente y calles y avenidas circunvecinas, fue prácticamente una “zona de guerra”, donde ambos bandos podían hacer lo que quisieran. No había autoridad. No había cuerpos policíacos.
Los vecinos alarmados por lo que miraban frente a su casa llamaron en repetidas ocasiones a los números 113, 114, 119 y 066, pero no había respuesta. “Parece que están descolgados los teléfonos. Nadie nos contesta: ¿Qué podemos hacer? ¿Saben ustedes cuáles son los números de emergencia?”, decía una mujer.
Los cuerpos de socorro que debieron estar en las inmediaciones del enfrentamiento, no estuvieron a la altura para tomar parte a una emergencia como tal.
Además quedó demostrado que cuatro años de guerra en México, los cuerpos de socorro de la región, no están preparados para enfrentar una crisis como la del pasado lunes, mucho menos, tienen un protocolo para poner en marcha o si lo tienen, aun no lo aplican.
Los cuerpos policíacos, tampoco estuvieron a la altura para aplicar sus propios protocolos, como se anunció en el 2008, donde los agentes irían acompañados de observadores de derechos humanos, con tal de enfrentar crisis como la del lunes.
Así, sin testigos y sin autoridad, los choferes de Turcom y los campesinos de San José Yocnajab, echaron mano a lo que encontraron a su alcance, con tal de defenderse, pero también para abatir al enemigo.
Las hordas que merodeaban el Hospital Regional, aunque no son fuerzas beligerantes, actuaron de facto como tales, como lo puntualizó una vecina cuando vio que taxistas de Turcom le destruyeron el techo de su casa. “Ni en el 94 pasó esto!”.
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