martes, febrero 02, 2010

Racismo generalizado en Chiapas: Obispo Arizmendi


El obispo Felipe Arizmendi Esquivel consideró que los comentarios racistas del diputado del PRD Ariel Gómez (a) "El Chunco", son un muestra del racismo imperante en Chiapas en contra de la mujer, de los indígenas y los campesinos.



“Ojalá que este hecho nos haga pensar a todos, que este es un problema muy generalizado todavía. Nosotros lo vemos como iglesia con dolor, que hay todavía mucha gente, nuestras sociedades que todavía discrimina a los indígenas, sólo por el hecho de ser indígenas, cuando valen lo mismo que cualquier otra persona”, declaró a este medio.



Esta es la entrevista que el prelado ofreció al término de la misa de cuerpo presente de la señora Soraída Aguilar Castro, madre del párroco Ramón Castillo Aguilar, acaecida el pasado domingo.



-¿Por qué cree Usted que la comisión de derechos humanos no quiere interponer recurso ante la Suprema Corte de Justicia, por eso de los matrimonios gay?



-A mi extraña que el nuevo responsable de la Comisión de Nacional de Derechos Humanos no quiera pronunciarse, quizá tenga sus temores de que lo critiquen, o tenga algún tipo de compromisos con algunos que lo eligieron y eso es preocupante, porque si está para defender los derechos humanos contra las arbitrariedades de la autoridad, pues pobres niños a quienes la autoridad hoy perjudica, permitiéndoles que no tengan una mamá y un papá, como es el caso normal.



La iglesia no les quiere imponer la religión a todos, la iglesia quiere ayudar a vivir con una moral natural, y la moral natural es aquello que está más de acuerdo con la naturaleza. No puede haber una criatura sino hay un papá y una mamá. De una mujer y otra mujer no se hace un niño, de un varón y otro varón no se engendra una nueva vida, pues lo natural es de que haya padre y madre, eso es lo que hay en la misma naturaleza; aunque no tengan fe. Esto es de observación inmediata, es decir, no se necesita fe para decir que la vida depende de un padre y una madre, eso es lo más normal sin fe y sin religión, eso es cuestión de la biología y de la ciencia más inmediata. Entonces la iglesia no quiere a fuerzas imponer una visión religiosa, sino que se respete la naturaleza humana.



-¿Y la familia?



- Y la familia que está consolidada con un padre y una madre, que es lo normal. Que hay caso extraordinarios; por ejemplo muchas veces suplen los abuelos, los tíos, de alguna manera, pero hemos conocido a mucha gente que tiene desviaciones en su vida, por ejemplo y precisamente, o por falta de un padre o por falta de una madre.



Cuando por ejemplo el papá es muy violento, agresivo o está ausente, fácilmente se adoptan actitudes meramente femeninas; que es de la mujer, ¡pero por falta de padre! no es que queramos imponer una visión religiosa, es la naturaleza que así lo está pidiendo. Pero reitero, a mi sí me preocupa que la Comisión Nacional de Derechos Humanos no quiera defender a los niños, que es un derecho natural, no sé que razones tenga, pero sí me preocupa mucho eso.



-Monseñor, la ayuda hacia Haití ¿cómo sigue fluyendo? ¿va a seguir?



-Yo estoy muy agradecido y reconocido con las comunidades, con las familias, con las personas; también con los periodistas, porque hasta la fecha hemos enviado la cantidad de 285 mil pesos, que para ser una diócesis de pocos recursos; una diócesis pobre, es muchísimo ¿Por qué? por la generosidad de la gente, nosotros lo hemos canalizado a través de “Cáritas Internacional”, que ya tiene allá, directamente personas trabajando en Haití, entre los cuales está un sacerdote de Cuernavaca; conocido mío, el Padre Antonio Dávalos. Y esto nos está garantizando que la ayuda está llegando.



¿Para qué se destina esta ayuda? para lo que allá necesiten, sea medicina, sea alimentos, agua; lo que sea, pero por sobre todo para la segunda etapa que es la reconstrucción, que es la más delicada, la más difícil. Y a veces en estos momentos inmediatos, todo mundo se vuelca en ayudas, y después cuando ya hay que levantar casas, hay que construir escuelas, iglesias, clínicas, ya no tan fácilmente llega la misma ayuda, entonces por eso “Cáritas” está con ellos, con los haitianos, están tratando de ver en qué se necesitan esas ayudas, para que ahí se puedan canalizar.



Efectivamente muchas cosas no se pueden conseguir ahí en Haití, pero está cerca la República Dominicana, y muy cerca está también Puerto Rico. Entonces por medio de Puerto Rico se están consiguiendo muchas cosas producidas en Estados Unidos. Está muy cerca Cuba, pero Cuba no tiene muchas posibilidades de poder comprar hoy muchas cosas que se requieren. Entonces sí estamos seguros de que nuestra ayuda sí está llegando allá y seguimos exhortando a las comunidades, a las personas, de quien guste generosamente seguir ayudando, lo entregue directamente a las parroquias, para que ellos lo hagan llegar a la administración diocesana y lo hagamos llegar directamente; vía transferencia bancaria, directamente a “Cáritas”.



-Monseñor ya se logró el albergue; por otro lado, lo del Albergue del Migrante en Comalapa ¿habrá otros planes para seguir apoyándolo?



-A ver, lo estamos… todavía no se termina, va muy avanzado, estamos empezando otro en Palenque, son los dos que tenemos ahorita, el de Comalapa está bastante más avanzado, pero aun no lo terminamos.



-¿Usted es el gestor del recurso ante “Cáritas”?



- Así es, ante “Cáritas” y entre otras personas que hemos buscado que se les pueda ayudar, pero por sobre todo la propia comunidad que se ha involucrado.



-¿Y por qué lo hacemos? pues para atender a estas personas que son hermanos nuestros, es decir sean de cualquier raza, país, religión, filiación política, eso no nos importa, lo que nos importa es que son seres humanos que están padeciendo. Jesucristo nos ha dicho que todo lo que hagamos por ellos, Dios lo considera hecho, como a Dios mismo, porque son imágenes de Dios. Entonces; obviamente, nos preocupa mucho su suerte, y quisiéramos que cada día se respetara más su persona y se les pudiera ayudar, pues con lo que podamos.



En un albergue primero les damos hospedaje, después alimentos, después hasta que se puedan bañar y en algunos casos protección jurídica, o también apoyo para que puedan llamar a sus familiares, sea de Centro América, o sea de Estados Unidos. Ser un puente de comunicación también para ellos.



-Monseñor ¿cuál es la cuantificación total que hasta el momento han entregado de ayuda a Haití?



-285 mil pesos es lo que enviamos hasta el viernes pasado, pero seguimos enviando más todavía.



-Y hablando de Haití ¿Usted cree que basta con que el comunicador sea expulsado de su partido político, por la actitud xenofobica que mantuvo al aire?



-Él dice que fue un error, ya lo reconoció, que fue tratando hacerlo fuera del aire como una broma de muy mal gusto; pues obviamente ¿no?. Pero el problema no es que un comunicador haya hecho ese comentario, tan inapropiado, sino que el racismo persiste en muchas personas de nuestra sociedad, lo vemos todavía en las casas, en las familias; discriminación a la mujer, discriminación a los indígenas, discriminación a los campesinos; aquí mismo con nosotros hay discriminaciones que sí nos preocupan. Ojalá que este hecho nos haga pensar a todos, que este es un problema muy generalizado todavía. Nosotros lo vemos como iglesia con dolor, que hay todavía mucha gente, nuestras sociedades que todavía discrimina a los indígenas, solo por el hecho de ser indígenas, cuando valen lo mismo que cualquier otra persona.



-Alguien mencionó que evitar los matrimonios gay es también una forma de discriminación ¿Usted está de acuerdo con eso?



-Para nada, porque ellos tienen también todo su derecho como personas, pero necesitamos salvar la integridad del matrimonio, incluso allá en el Distrito Federal tenían lo que llaman Las Sociedades de Convivencia, en las cuales se respetaban un poco más decisiones de dos personas, pero lo que no podemos estar de acuerdo es equiparar esas uniones a un matrimonio. Porque repito, el Distrito Federal ya había dispuesto esa ley, de Las Sociedades de Convivencia, en la que podían dos personas del mismo sexo, unirse para un compromiso de cualquier índole, ya tenían esa decisión, por qué ahora querer equiparar al matrimonio, con lo que no es matrimonio. Entonces no es ninguna discriminación para ellos, tampoco es discriminación para los niños, los niños tiene derechos que hay que saber respetar también.



-Gracias Monseñor.



-Animo, que Dios los bendiga.

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