Comitán, Chis, 27 de abril.-“Hay que pedirle salud a San Caralampio. Sólo él puede librarnos de este mal”, dice con seguridad doña Socorro, una mujer que regenta un negocio en el centro de Comitán y que sabe de los milagros del santo que se venera en el barrio de La Pila.Cuenta la leyenda que hace más de 150 años, los comitecos estaban sumidos en una epidemia de varicela y cólera, pero le pidieron a San Caralampio que los sanara y ocurrió el milagro.
Desde entonces el santo es venerado en el barrio de La Pila, donde los comitecos se abastecían de agua para su consumo.
Ayer, el templo de San Caralampio permaneció abierto, pero después del medio día, no había feligreses en el interior.
En el parque, varios hombres descansaban bajo la sombra de la ceiba, pero ninguno se le vio entrar en el templo. Todos parecían ajenos a la alerta decretada por la presencia de la influenza.
Baja consumo de helados
El lunes fue un día soleado, con una temperatura de 19 a 21 grados y pese al calor, los comitecos se abstuvieron de comer las tradicionales nieves.
-¿Cómo estuvo la venta...?, se le pregunta a un nevero que recorre todos los días la localidad desde el poniente al oriente y sin más preámbulos suelta: “¡Jodida!”.
El hombre de sombrero, que empuja la carretilla por una pendiente de La Pila, se queja de la mala venta, pero aun cuando “hubo calor”, ve a los niños con cubrebocas.
No hay vacunas
En el Hospital Regional, por la mañana un hombre ingresa al área de urgencia acompañado de su esposa. Ambos llevan cubrebocas de color azul. Son muchas las personas que han llegado al nosocomio acatando las correctas medidas de seguridad.
En la colonia Miguel Alemán, donde se ubica la clínica del ISSSTE, dos enfermeras con sendas hieleras, aseguran que no hay “ni una sola” vacuna contra la influenza. “No, ya no tenemos”, explica una de ellas.
En la entrada principal de la clínica los empleados han colocado una cartulina: “Se les informa que no contamos con la vacuna de la influenza. (Por su comprensión) Gracias”.
Desde el pasado fin de semana, cientos de empleados federales han acudido a la clínica en busca de la vacuna, pero ha sido imposible, confirma un maestro que labora en Las Margarias, que se queja de que tampoco hay cubrebocas.
La amplia demanda de vacunas llego a propagar el rumor sobre el robo de más de 400 vacunas contra la influenza en la clínica del ISSSTE, pero lo cierto era de que éstas se agotaron desde la semana pasada.
Un joven que espera que salga su madre de la clínica sabe que si ahora hubiera vacunas contra la influenza, de “nada nos serviría”, dice con seguridad.
Un médico muy conocido entre los comitecos sale jubiloso de la clínica con un par de cajas de medicina en la mano derecha y después de rememorar que lleva trabajando más de 30 años, ofrece llevar al reportero al centro.
No hay medicinas
En las farmacias, un antiviral conocido como Tamiflu, que es usado en los Estados Unidos y México para combatir la influenza y la gripe porcina, se ha agotado en todas las farmacias.
“No hay. Ya no tenemos. Por la influenza se agotó la existencia. No sabemos cuándo nos va llegar”, dice la empleada de una farmacia ubicada sobre la 1a Sur Oriente.
El Tamiflu se consigue en los negocios de Comitán entre 450 a 500 pesos.
La autoridad ponen la muestra
Desde temprana hora, los agentes de la Policía Municipal y de Vialidad iniciaron labores con cubrebocas. Por las calles y avenidas los niños y jóvenes parecían ser los más concientes en protegerse contra la influenza.
Calles desoladas
Cae la noche en la antigua Balún Canán y la inactividad provocada por las medidas de protección han provocado que las calles permanezcan más desoladas.
Algunos maestros que trabajan en comunidades parecen aburrirse y se asoman en los umbrales, pero otros caminan por el centro. “Vamos a regresar a clases hasta el seis de mayo”, dice festivo un mentor.




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