jueves, noviembre 29, 2007

Detectan griestas en 18 municipios de Chiapas.

Oscar Gutiérrez.

Tuxtla Gutiérrez, Chis.— Especialistas en geología y vulcanología advirtieron que el fenómeno de agrietamiento y asentamientos de tierra se extendió a comunidades de 18 municipios del Centro, Norte y Altos de Chiapas, con lo cual aumentaron los riesgos para poblados que se asientan en la zona.
Los expertos, que conforman un equipo interdisciplinario de investigación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), indicaron lo anterior tras informar que el desgajamiento del cerro de la comunidad Juan de Grijalva de Ostuacán, el pasado 4 de noviembre, lo provocó la deforestación, la erosión y la humedad del suelo por las constantes lluvias.
En el lugar perecieron 16 personas y nueve continúan desaparecidas. A 25 días del suceso continúa la búsqueda de nueve desaparecidos.
Silvia Ramos Hernández, coordinadora de Monitoreo Vulcanológico y Sismológico de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH) descartó que el colapso haya tenido relación con movimientos sísmicos o actividades del volcán Chichonal, que se localiza en esa misma región del norte chiapaneco.
“El deslizamiento lo provocó la severa deforestación, la incesante erosión y el humedecimiento del terreno arcilloso, debido a las intensas lluvias que azotaron la región en los días previos”, explicó la doctora en ciencias.
La asesora de la subsecretaría de Protección Civil del estado informó que el equipo de especialistas estudia también las grietas y los asentamientos de tierra, que afectan comunidades de 18 municipios del Norte, Centro y Altos de la entidad.
Geólogos y vulcanólogos analizan el fenómeno telúrico en comunidades de Berriozábal, Huitiupán, Amatán, Chenalhó, Chapultenango, Chicoasén, Ostuacán, Ocotepec, Tecpatán, Rayón, Pantepec, Francisco León, Pueblo Nuevo, Tapilula, Coapilla, Ocotepec y Jiquipilas.
Carlos Guichard Romero, coordinador de Monitoreo de Especies Prioritarias de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, Conanp de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), advirtió que no se descarta la probabilidad de nuevos deslizamientos de cerros y laderas.
“Esto es un proceso natural de acomodamiento de los suelos; de ahí la necesidad de evacuar y reubicar a quienes están en situación de riesgo y peligro latente”, expuso el biólogo y especialista en biodiversidad. Guichar indicó que en por lo menos 30 municipios de la Sierra Madre —Costa, Soconusco y Sierra— y 15 del Norte y Centro, centenares de comunidades se ubican bajo cerros y laderas.
Este es realmente el problema: que se permita que la gente viva en lugares de alto riesgo, al igual que ocurre con quienes viven en márgenes de ríos y afluentes, argumentó el funcionario. La aparición de las grietas en los suelos en Coapilla y Copainalá obligaron el abandono de las primeras comunidades. En Unión Portes Gil y Adolfo López Mateos, desde hace 20 días unas 500 personas dejaron sus viviendas y tierras de cultivo para refugiarse en albergues temporales de las cabeceras municipales.

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